redacción | José Babío, el director del Centro Gallego de Lima, es peruano de nacimiento, pero se considera «gallego de corazón», ya que su padre era ferrolano. Su lazo con Galicia es muy estrecho, tanto, que ha enseñado a su hijo a tocar la gaita y a saborear la gastronomía de esta tierra.
Babío explica a La Voz que no tienen constancia de víctimas españolas, pero que «seguramente habrá descendientes de gallegos en Pisco, porque es una zona costera, y a nosotros siempre nos ha gustado estar cerca del mar».
José estaba en Lima, y por eso, no quiere «ni pensar lo que sufrieron en las zonas más dañadas. Yo pensé que era el fin del mundo, dos minutos en ese pánico es mucho tiempo».
Sin embargo, reconoce: «En Perú hemos aprendido a base de este tipo de palos. La repetición de terremotos nos ha inculcado civismo. Esta vez la gente está más tranquila», asegura.
Ejemplo de ello es que «todos los políticos, independientemente del partido al que pertenezcan, se han sacado la corbata y han ayudado con sus propias manos, pues no nos queda otra, hay que seguir viviendo».
No obstante, a pesar de la gran solidaridad, sigue existiendo vandalismo, y «hay gente que no va a por la comida que entregan en la plaza, por miedo a que les roben el televisor». Por eso «hay quien en estos días sólo ha bebido un vaso de leche».