La «casta» de ser político en Italia

Íñigo Domínguez ROMA

INTERNACIONAL

Un libro que ya es un fenómeno social describe el arte de la poltrona y saca a la luz los gastos, despilfarros y corruptelas de la vida cotidiana del poder en el país transalpino

03 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Es un misterio por qué Italia no se hunde un día de repente. Pero está muy claro por qué sus políticos no hacen nada para cambiar las cosas: es una aristocracia inamovible, eterna y a menudo inútil que saquea las arcas públicas de forma bochornosa. La casta , un libro de dos periodistas del Corriere della Sera , Gian Antonio Stella y Sergio Rizzo, ha recopilado de forma demoledora las cifras y datos de los gastos de la política. Un senador cobra unos 12.000 euros al mes. Va gratis en tren, avión y barco, por las autopistas y también al cine. Las dos Cámaras del Parlamento son dos agujeros negros que devoran dinero sin rendir cuentas a nadie. Hay un equipo de peluqueros que tocan a uno por ocho senadores y doce diputados. Los italianos son los europarlamentarios mejor pagados: unos 35.000 euros al mes. El doble que ingleses y alemanes. Cuatro veces más que los españoles. También se hacen regalos, como el ordenador portátil entregado al inicio de curso, que pueden quedarse por el precio simbólico de un euro; pero es que hubo una persona que pidió 21, por 21 euros, claro. Luego está la enjundia suplementaria. Guardaespaldas: Italia tiene el triple de escoltas que España o Gran Bretaña. Coches oficiales: el mayor parque del mundo, más de 400.000, que puestos en fila llegarían a Moscú. Aviones: en el 2005, último año de Berlusconi, los 14 de la presidencia del Gobierno volaron «una media de 37 horas al día» (sic), según el gasto facturado. La pensión de los diputados italianos es uno de los grandes chollos: es vitalicia y basta cumplir media legislatura. Por eso se dice que el actual Gobierno de Prodi durará al menos dos años y medio. Luego, rompan filas. Con una ley de 1997 quedó fijado que se jubilan a los 65, pero pueden descontarse un año por cada uno que pasen calentando el escaño. ¿Resultado? El célebre caso de Giuseppe Gambale, que se jubiló el año pasado con 42 años y trinca más de 8.000 euros al mes. Mantener a los padres de la patria, un total de 2.238 ex parlamentarios, supone una fortuna. En la nómina hay gente como Luciano Benetton. Financiación de partidos Los partidos reciben una generosa financiación, pero la casta se inventó el reembolso por gastos electorales. Y ahí tenemos, por ejemplo, al Partido de los Jubilados, fundado en 1999 por el mítico Fatuzzi (entonces tenía 42 años), que recibe 180 veces más de lo que gasta en la campaña. Los asesores externos son otro pozo sin fondo. En el 2004 se contaron 146.000 expertos en algo. Algunos para cosas muy curiosas, como el estudio sobre «itinerarios gastronómicos del pescado azul» de la Región Emilia. O el famoso caso del ministro de Justicia de Berlusconi, Roberto Castelli, que se vio en la necesidad de echar mano de un nuevo experto en «construcción penitenciaria». Un amigo suyo. ¿Currículum? Comercio de pescado fresco y congelado. Le renovó siete veces el contrato. En total, unos 200.000 euros. El gobernador de Campania facturó como gastos de representación en el 2004 más de 900.000 euros, doce veces más que el presidente de Alemania. Un caso que resume la esencia de la idea: Calabria, 2001. El Parlamento regional aprueba por unanimidad una ley para poder crear grupos parlamentarios de una sola persona. Al año siguiente había 12. Cada uno con derecho a sede, a 5.000 euros para gastos y a contratar 3 colaboradores. Al final salieron 86 personas con 4.000 euros al mes.