Prodi revela antes de la moción de confianza que su prioridad es reformar la ley electoral
INTERNACIONAL
El jefe del Gobierno italiano, Romano Prodi, se presentó ayer a su primera prueba para solicitar la confianza del Parlamento a su equipo tras la crisis abierta la semana pasada. Quiso empezar por lo más difícil, el Senado, donde su coalición de centroizquierda, la Unión, tiene una estrecha mayoría. En el discurso de ayer, que precedía a la votación que tendrá lugar esta tarde, Prodi admitió que la «crisis fue política». La prioridad absoluta del «Prodi bis» será la de llevar adelante la reforma de la ley electoral. Reforma que debe, según dijo, ser consensuada e «involucrar a todas las fuerzas políticas» para que así se «cierre una fase de transición política iniciada en los años 90 y aún no concluida». Su programa de gobierno se basará en los 12 puntos del acuerdo que Il Professore hizo firmar a sus aliados como condición para volver a presidir el Ejecutivo. Sobre política exterior, tema que originó la crisis, Prodi confirmó la misión en Afganistán, aunque admitió que «la presencia militar sola no es suficiente» y por ello insistió en la celebración de una conferencia de paz. En economía, donde las últimas cifras indican que se remonta la crisis, tuvo un reconocimiento al trabajo de la Administración Berlusconi, aunque insistió en la importancia del control del déficit realizado en los últimos meses. Otros temas de los que hizo repaso fueron ambiente, economía y tasas. Dado el estrecho margen de escaños en el Senado a favor de la Unión y para poder garantizar su victoria en la moción de confianza, la coalición de Prodi ha tenido que buscar apoyos externos. Además de los dos senadores disidentes, apoyarán también al Gobierno algunos senadores vitalicios como Giulio Andreotti, mientras que el ex presidente Cossiga ya ha anunciado su voto en contra.