Una protesta contra una base de EE.UU. añade un problema más a Prodi

Íñigo Domínguez VICENZA

INTERNACIONAL

La manifestación en la ciudad de Vicenza divide al Gobierno de centroizquierda La oposición a la ampliación del complejo militar es un roce más con Washington

17 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La base más ruidosa, amorfa, contestataria e imprevisible de la izquierda italiana congregó ayer en Vicenza, al nordeste del país, a una gran multitud para protestar contra la ampliación de una base estadounidense de Ederle, aprobada por el anterior Ejecutivo de Berlusconi y que el actual de Romano Prodi ha ratificado. Pero es que tres partidos y medio de la coalición de Gobierno (comunistas, verdes y la corriente más crítica del principal partido, DS), acudieron a la marcha. Quedó en evidencia que Prodi tiene un flanco abierto de problemas a la hora de compaginar sus relaciones con EE.?UU. y la cohesión de su equipo, y está provocando descontento a ambos. Pero la otra gran prueba que se jugaba ayer en Vicenza era saber si había violencia latente dentro, pues de parte del mundillo que salía a la calle ha surgido esta semana la nueva rama de las Brigadas Rojas (BR). La respuesta, tranquilizadora, ha sido que no. Por todo ello se daban cita en Vicenza muchos dilemas que atormentan a Prodi. El ala más izquierdista del Gobierno le tortura continuamente con sus batallas pacifistas a ultranza y el visto bueno a la nueva base de EE.?UU. se ha retrasado lo indecible, para desesperación de la Casa Blanca, que llegó a dar un ultimátum y amenazó con llevarse todas las instalaciones a Alemania. Al final Prodi corroboró el compromiso adquirido, pero su coalición se dividió al apoyarlo simbólicamente en el Congreso, en una votación-trampa pedida por la oposición para divertirse con el espectáculo. El primer ministro, harto de zancadillas, apeló a las formas y prohibió expresamente, al menos a quien fue ministro, acudir a la manifestación. Al final se salió con la suya, pero es sólo eso, apariencia. En decisiones importantes que deben pasar por el Parlamento las votaciones son un momento muy crítico. Por eso, además de por coherencia de programa, Prodi ha ido marcando una nueva distancia de EE.?UU., tras los tiempos idílicos de Berlusconi, y la relación con Washington se está resintiendo. Además de retirar las tropas de Irak, el primer ministro italiano criticó en enero el ataque aéreo norteamericano en Somalia como «equivocado» y comenzó a dudar del compromiso italiano en Afganistán. Este mes se ha producido un incidente diplomático insólito: el embajador de EE.?UU. en Italia, junto a sus colegas de Gran Bretaña, Canadá, Australia, Holanda y Rumanía, publicó en la prensa italiana una carta a los ciudadanos para pedir el apoyo en Afganistán. Sentó muy mal en Roma. Y luego está el caso Abu Omar, el secuestro de la CIA en Milán, llevado a los tribunales esta semana. Al final, sin incidentes La protesta de ayer, que reunió a 80.000 personas, según la policía, y 200.000, según los organizadores, fue en todo caso numerosa y discurrió de forma serena, tras la enorme tensión creada durante la semana. Ése era el tercer factor que ayer se calibraba en Vicenza. El ambiente se había calentado mucho y se temía una batalla campal como la del G-8 en Génova en el 2001 o la de los ultras del Catania de hace dos semanas, pero no pasó nada. Apenas una pancarta de solidaridad con los detenidos de las nuevas BR causó revuelo, pero lo cierto es que sólo ayer se pudo decir que el país ha pasado con tranquilidad la página de este rebrote terrorista.