Una multitud despide a Augusto Pinochet antes de ser incinerado
INTERNACIONAL
Un centenar de detenidos y 50 heridos en la celebración por la muerte del ex general La presidenta Bachellet justifica que no se le otorgue funeral de Estado «por el bien del país».
11 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El cadáver de Augusto Pinochet fue velado ayer por miles de partidarios y curiosos en la Escuela Militar de Santiago de Chile, sin honores de Estado, pero con los homenajes que el reglamento del Ejército fija para sus ex comandantes en jefe, lo que causó controversia. El traslado del féretro desde el hospital se efectuó horas después de lo anunciado, como medida de seguridad, debido a la violencia que se desató y que provocó un centenar de detenidos y cincuenta heridos, entre policías y civiles. El funeral será oficiado hoy y después el cadáver será incinerado. La familia había dicho que quería evitar una posible profanación de su tumba. A los actos no asistirá ningún representante de la embajada española. El deceso de Pinochet hizo resurgir la división que sembró cuando dio el golpe de Estado. Sus colaboradores protestaron contra el Gobierno, que le negó un funeral de Estado, mientras sus detractores se volcaron en las calles para celebrarlo. «Es como tapar el sol con el dedo», dijo Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, el partido más moderado de la derechista Alianza. «El bien del país» La presidenta Michelle Bachelet dijo ayer que pensó «en el bien del país», al descartar un funeral de Estado. «En una sociedad, cuando no existen leyes previstas para determinadas situaciones, los gobernantes tenemos que tomar decisiones pensando en el país», afirmó la mandataria, ella misma una ex presa política torturada. Bachelet dispuso que la ministra de Defensa asista a los actos fúnebres, pero Marco Antonio Pinochet, hijo menor del ex dictador, afirmó: «Espero que por respeto a mi familia no participe el Gobierno, que la gente que sí lo quería se presente a sus exequias, pero no quiero actos hipócritas». Igual de explícito fue el ministro del Interior, Belisario Velasco, al afirmar que Pinochet fue «un clásico dictador de derecha que violó los derechos humanos» y por ello «no corresponde celebrarle un funeral de Estado». Pinochet yacía ayer con su uniforme de gala. Sobre el ataúd, una bandera de Chile y su sable. En la capilla ardiente, se cantó el himno nacional, incluida una estrofa suprimida en 1990 con la democracia.