Un emisario chino pide en la capital norcoreana el fin de las pruebas Rice y Ban Ki-moon también suben el tono y lanzan avisos al régimen de Kim Jong-il
19 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente de EE.UU., George W. Bush, advirtió ayer a Corea del Norte de las «graves consecuencias» que afrontaría si vende armamento nuclear a terceros países o grupos terroristas como Al Qaida. «Si obtenemos datos de los servicios secretos que indiquen que (los norcoreanos) están a punto de transferir armamento nuclear, detendremos esa transferencia», afirmó. Sin embargo, no quiso puntualizar de qué modo respondería Estados Unidos en ese caso y se limitó a insistir en que Pyongyang «tendría que responder por ello». Por otra parte, el enviado especial del presidente chino Hu Jintao, Tang Jiaxuan, se entrevistó ayer en Pyongyang con el líder norcoreano Kim Jong-il sobre la crisis provocada por el primer ensayo nuclear el 9 de octubre y reclamó el fin de las pruebas. Un alto responsable del Departamento de Estado que acompañaba a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, de visita en Seúl, se mostró «convencido de que los chinos van a formular un mensaje muy contundente sobre los próximos ensayos». Precisamente Rice, y el canciller surcoreano, Ban Ki-moon, advirtieron también desde la capital surcoreana de las «graves consecuencias» que tendrá un nuevo ensayo nuclear norcoreano. Ban Ki-moon señaló que «coincidimos en que agravaría la situación actual y en que «deberá tener consecuencias más graves». «La alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur es uno de los más firmes pilares para la seguridad en la península de Corea y la región», expresó Rice. «EE.UU. asume con mucha seriedad sus compromisos derivados de nuestro acuerdo de defensa y actuará» guiándose por ellos, agregó.