Análisis | Conclusiones
17 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A George W. Bush deben de haberle estado pitando los oídos sin parar desde el viernes. Si ya ese día, en la Cumbre de Países No Alineados (Noal), se habló de la «amenaza nuclear» que supone EE.?UU. o se acusó a su presidente de gastar ingentes cantidades de dinero en armas y soldados «para mantener un sistema económico y político insostenible y absurdo», la sesión de clausura de la madrugada de ayer volvió a convertirse en un rosario de crítica al país más poderoso del mundo. No importa lo justo de las quejas, da la impresión de que ha habido un punto de sobreactuación en esta cumbre de La Habana 2006, que quizá sea el reflejo de los problemas de identidad del Movimiento de los No Alineados. En realidad, es una crisis que ha padecido desde su fundación, hace casi medio siglo. Incluso cuando existían dos bloques nunca estuvo muy claro qué significaba no estar alineado con ninguno de ellos, y fue justamente en esta misma ciudad de La Habana donde, en 1979, el Noal saltó por lo aires. Fue el mismo Fidel Castro quien lo dinamitó, al apoyar, junto con otros miembros del grupo, la invasión de Afganistán (entonces eran los soviéticos quienes querían erradicar el «peligro islamista», ante la indignación de EE.?UU.). Ahora, cuando ya no existen dos bloques, Castro ha querido presidir a domicilio, pero in absentia , una redefinición de Noal que consiste, fundamentalmente, en que los no alineados se alineen y pasen a constituir el «otro» bloque bajo la advocación del antiimperialismo. Éste siempre ha sido uno de los pilares teóricos de Noal, pero nunca practicado con demasiada coherencia. Los miembros de Noal se han hecho la guerra entre sí (Pakistán-India), se han invadido mutuamente o han apoyado a uno u otro bloque en la guerra fría. Esto no ha cambiado y mientras Ahmadineyad cargaba entusiasmado contra el vecino de arriba, los delegados de Arabia Saudí y la India (aliados de Washington) fingían repasar sus notas. Pero las cumbres de Noal siempre han sido un foro para desahogarse sin problemas. Tras la cumbre, Noal desaparece hasta dentro de tres años, como un gigantesco oso que hiberna, mientras sus líderes regresan a su supervivencia diaria: Ahmadineyad al salvavidas que le ha lanzado la negociación de última hora con la UE, Evo Morales a su galopante crisis institucional y económica, Chávez a su lucha por crear una base estable, quizá vitalicia, para sus ambiciones internacionales... En cuanto a Castro, confinado a su cama de hospital, su lucha por la supervivencia es más que una simple metáfora, siquiera una metáfora del propio Movimiento de los Países No Alineados, agonizante pero presente, aunque sea en la forma espectral de la videoconferencia.