Los cubanos viven desde hace 20 días una situación atípica. Por primera vez en casi medio siglo, Fidel Castro no está al frente del país, pero todos se esfuerzan en hacer normal lo distinto
19 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras los ojos de todo el mundo miran, desde hace 20 días, hacia Cuba, donde una enfermedad no aclarada obliga a Fidel Castro a guardar cama, los habitantes de la isla pasan de puntillas sobre los comentarios acerca del estado de salud del comandante y se esfuerzan en ofrecer al exterior una imagen de total normalidad, alentados por el régimen. Los turistas no notarían diferencias entre esta Cuba y la de hace sólo un año, si se pasan por alto los estrictos controles de seguridad (que tampoco es que fuesen inusuales en el pasado) y la casi total ausencia de figuras públicas en cuanto acto se celebra en el país. El Gobierno de la isla ha puesto en práctica un eficaz sistema para desviar la atención de sus habitantes y hacer creer a los observadores extranjeros que todo sigue igual en el bastión comunista. Autocensura La televisión -el canal público Cubavisión -, la prensa -los diarios Granma y Juventud Rebelde - y la radio han omitido cualquier detalle acerca de la enfermedad de Fidel Castro. Dos días después de conocerse los problemas de salud del mandatario, se hizo pública una carta de éste advirtiendo al pueblo de que no habría datos sobre su estado de salud para no fortalecer «los planes del imperio», en referencia a las intenciones de Washington de forzar un cambio de régimen en Cuba. Desde entonces, los periódicos, controlados por el Partido Comunista, se han limitado a recoger las muestras de apoyo que ha recibido el ya ex presidente, a quien Cubavisión dedicó un programa (en diferido) para destacar el modo en que ha superado otras crisis de salud. La disidencia en Miami relanzó hace días el proyecto de Radio Martí -emisora que puede ser escuchada en la isla- con la cacareada intención de romper «el bloqueo informativo». Los medios extranjeros -encabezados por la CNN en español- han sido los únicos que han alimentado el debate sobre el estado real del comandante. Las imágenes de Fidel celebrando su cumpleaños en la cama, acompañado del venezolano Hugo Chávez, supusieron, dos semanas después de darse a conocer el problema de Castro, la única brecha en la autocensura. Aunque ni en esa ocasión hubo referencias a las causas de la enfermedad del visiblemente debilitado líder. Lucha contra EE.UU. El histórico enfrentamiento entre Washington y La Habana se ha convertido en la cortina de humo idónea para escamotear detalles sobre la salud del ex presidente, y ha proporcionado un motivo de distracción al pueblo. Los últimos frentes abiertos han dado un recurso informativo a los medios de comunicación. La falta de posicionamiento de la UE en torno al caso Posada Carriles, a quien Estados Unidos se niega a extraditar a Venezuela, que lo reclama por atentar contra un avión cubano en 1976, ha desatado las airadas críticas de la prensa cubana, que incluso se ha referido estos últimos días a la amistad de José María Aznar o Esperanza Aguirre con los «amiguetes del Bin Laden latinoamericano», en referencia a la disidencia en Miami. Hay grandes carteles en La Habana que comparan a Bush y a Posada Carriles con el líder talibán o con Hitler. El segundo frente abierto se centra en los conocidos como «los cinco héroes cubanos», detenidos en EE.UU. y acusados de espionaje. La Habana asegura que su única misión era abortar posibles actos terroristas contra Castro organizados desde Miami. La reciente decisión de un tribunal de Atlanta de mantener a los cinco en prisión volvió a poner de actualidad el asunto la semana pasada. Los dos casos mencionados ni siquiera cedieron protagonismo el día del cumpleaños de Fidel, y hubo numerosas referencias a ambos durante la fiesta de celebración del aniversario en la denominada Tribuna Antiimperialista de La Habana. Cumbre de no alineados Los más optimistas en cuanto a la recuperación de Fidel Castro han encontrado ya fecha para su reaparición: el próximo 11 de septiembre. Es entonces cuando arrancará en la capital cubana la cumbre del Movimiento de Países No Alineados, y se espera que el comandante presida los actos, aunque sea mediante una aparición fugaz más de un mes después del inicio de su convalecencia. En el acto se espera reunir a representantes de los 113 países miembros del Movimiento -está representada toda África, gran parte de Asia, Centroamérica y el Caribe, y algunas naciones sudamericanas-, y su preparación también está siendo estos días motivo de distracción para los cubanos. Los medios de comunicación se refieren continuamente al asunto y las obras para poner a punto la ciudad se multiplican, de forma que incluso se ha cortado uno de los principales puentes de la capital. La intención de los organizadores para arrancar una declaración conjunta que condene la política internacional de Estados Unidos e Israel ha reavivado el interés por la cumbre dentro y fuera de la isla. Vacío de poder A Raúl Castro, que el 1 de agosto fue nombrado presidente de Cuba, lo entrevistó el diario Granma el viernes. No fue la primera aparición del hermano de Fidel, pero casi. De no ser por la visita de Chávez, los cubanos seguirían sin imágenes en el cargo del nuevo comandante en jefe. La estrategia parece clara. Aunque el líder revolucionario decidió delegar en su segundo, es necesario mantener en el pueblo, y también en el extranjero, la idea de que el regreso de Fidel al poder es posible y que nadie ha tomado, por el momento, el relevo. Curioso: sólo tres días después de que el ex presidente, visiblemente fatigado, pidiese a los cubanos que estén preparados para «una noticia adversa», su hermano concedía su primera entrevista.