Londres aborta un atentado contra diez aviones en vuelo hacia EE.UU.

Imanol Allende CORRESPONSAL | LONDRES

INTERNACIONAL

GERRY PENNY

La matanza no tendría precedentes, ya que en cada aparato iban a viajar 400 pasajeros Hay 24 detenidos, la mayoría británicos de origen paquistaní, y la policía busca a cinco sospechosos

10 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La amenaza terrorista vuelve a planear sobre EE.UU. y el Reino Unido. Ayer, Londres estableció la máxima alerta, por inminente ataque terrorista, después de que los servicios de inteligencia y la policía británicos abortasen un plan que iba a causar «una matanza sin precedentes», según fuentes policiales. Los terroristas pretendían hacer estallar artefactos explosivos, ocultos en equipajes de mano, en diez aviones que iban a volar entre Gran Bretaña y EE.UU. Según fuentes relacionadas con la investigación, la frustrada maniobra terrorista estaba dirigida contra los aeropuertos de cinco grandes ciudades norteamericanas: Nueva York, Chicago, Washington, Los Ángeles y Boston. En la operación policial fueron detenidos 24 supuestos terroristas, la madrugada de ayer, en Londres, Birmingham y High Wycombe. Según diversas fuentes, 22 de los arrestados son de origen paquistaní, uno es de Bangladesh y otro de Irán. La policía, que indicó que las detenciones son el resultado de varios meses de investigación, no ha dado por cerrada la operación y cree que la lista de detenidos podría aumentar en las próximas horas. De hecho, Scotland Yard confirmó que todavía busca a cinco personas por el intento de atentado. Al conocer la amenaza, el aeropuerto de Heathrow fue completamente cerrado al tráfico aéreo y sólo se permitió el aterrizaje de los aviones que estaban en el aire cuando se dio la orden de clausura. El aumento de la vigilancia y de la seguridad afectó al resto de los aeropuertos británicos y europeos, lo que originó cancelaciones y un enorme caos aeroespacial. En total, en el aeropuerto londinense de Heathrow fueron anulados 302 vuelos que debían aterrizar, y 309 que iban a despegar, tras conocerse la amenaza terrorista. El nivel de alerta se elevó, por supuesto en Estados Unidos, pero además también se tomaron medidas especiales en España, Alemania, Suecia, Dinamarca y la India, para los vuelos con destino Gran Bretaña, mientras que Italia desaconsejaba a sus ciudadanos que se desplazaran a los aeropuertos británicos. En Rusia se efectuaron registros suplementarios a pasajeros y equipajes. Las autoridades abrieron Heathrow a media tarde, aunque sólo para vuelos nacionales, y para los europeos que no duren más de tres horas. Estado crítico Al conocer la naturaleza de la operación terrorista, las autoridades británicas decretaron el máximo estado de alerta en el país, el crítico, lo que significa que los servicios de inteligencia esperaban un ataque inminente, tal vez ayer mismo. Todo el territorio británico se encuentra en un nivel de amenaza extremadamente alto (el quinto en una escala de cinco), sólo veinticuatro horas después de que el ministro del Interior, John Reid, alertara a los ciudadanos de que el país se encontraba en su momento de mayor peligro ante posibles atentados terroristas, desde la Segunda Guerra Mundial. Se sospecha que el macroataque terrorista se iba a cometer contra aviones Boeing 747, que pueden transportar hasta 400 pasajeros, lo que da una idea de la magnitud de la amenaza terrorista, que podría causar más muertos que el ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York, en el 2001. El Comité de Emergencia del Gobierno británico, conocido como Cobra, se reunió ayer para examinar la situación y el grado de amenaza que vive el país. Por la mañana, el primer ministro, Tony Blair, de vacaciones en el Caribe, explicó por teléfono los pormenores de la operación al presidente norteamericano, George Bush. Mientras, el número dos de Scotland Yard, Paul Stephenson, aseguró que la operación terrorista pretendía cometer «un asesinato en masa de una amplitud inimaginable». El jefe del departamento antiterrorista, Peter Clarke, destacó que la red identificada tenía «una dimensión mundial». Y ahí es donde recaen las sospechas sobre la red de Al Qaida, aunque Londres no quiso apuntar a ninguna organización. Sí lo hicieron responsables del departamento de seguridad de Estados Unidos, que aparece como el más que posible objetivo final del macroatentado. Aunque no fue confirmado oficialmente, a última hora de la noche de ayer se supo que las líneas aéreas cuyos aviones iban a ser atacados por los terroristas eran American Airlines, Continental Airlines y United.