Hezbolá demuestra todo su poder y mata con sus cohetes a siete israelíes
INTERNACIONAL
La milicia chií dice que no habrá alto el fuego hasta que los judíos se retiren, y amenaza Tel Aviv El Ejército israelí recibe la orden de ocupar todo el territorio libanés al sur del río Litani
03 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Una lluvia de cohetes Katiusha cayó ayer sobre las poblaciones del norte de Israel causando la muerte a siete civiles y heridas a una veintena de personas, lo que pone en evidencia que la capacidad de Hezbolá sigue siendo la misma tras más de tres semanas de guerra. Cuatro de las víctimas fallecieron en la ciudad de San Juan de Acre, cuando un cohete impactó junto al vehículo en el que se encontraban. Otros tres israelíes árabes murieron cuando un Katiusha cayó en su domicilio en la localidad de Tarshiha, también en la Galilea, elevando a 26 el número de civiles muertos. Hasta el anochecer las milicias habían disparado 160 cohetes, de los que 120 cayeron entre las cuatro y las cinco de la tarde, lo que pone de manifiesto que la capacidad de Hezbolá no ha mermado a pesar de los intensos bombardeos de la aviación y la artillería. Esta demostración de capacidad bélica animó a la milicia chií a anunciar que no aceptará ningún alto el fuego hasta que el último soldado israelí se haya marchado del Líbano. Su líder, Hasán Nasrallah, amenazó además con atacar Tel Aviv con misiles si los hebreos siguen bombardeando Beirut. Israel respondió que si eso sucede atacará todas las infraestructuras del Líbano. Nasrallah afirmó además que las tropas judías no han conseguido avanzar en su ofensiva terrestre. Más allá de las palabras de Nasrallah, lo cierto es que los combates son más intensos cada día que pasa. El Ejército afirma que ya controla once pueblos del sur de Líbano pero los milicianos siguen oponiendo una feroz resistencia y utilizan fuego ligero y misiles antitanque. Uno de estos misiles destruyó hacia el mediodía un carro de combate Merkava, el mayor tanque que posee el Ejército israelí, causando la muerte inmediata a dos soldados y heridas muy graves a otros dos que fueron transportados en helicóptero a un hospital de Israel. Uno de los heridos falleció en el hospital. Cuarenta bajas Con estas bajas ya son 40 los soldados que han fallecido desde el inicio de la hostilidades. Hoy una quincena de soldados resultaron heridos. Millares de soldados están operando en una franja de unos seis kilómetros de profundidad a lo largo de la frontera libanesa con el objetivo de crear una «zona de seguridad» similar a la que existió hasta el año 2000 y que mantendrán en su poder hasta que se despliegue una fuerza multinacional. Este era, al menos, el objetivo declarado estos días. Ayer el ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, instó a las tropas a que se preparasen para conquistar y mantener todo el territorio al sur del río Litani, es decir una franja de entre 20 y 30 kilómetros. La intención parece ser aislar a Hezbolá y evitar que reciba suministros. Por otra parte, la aviación judía reanudó ayer los bombardeos sobre la capital libanesa que había interrumpido el pasado domingo. Los ataques comenzaron de madrugada y afectaron de manera especial a los suburbios del sur de Beirut, donde vive la población chií, unos barrios que ya han sido destruidos en gran parte por las bombas. Los F-16 también bombardearon la región norteña de Akkar y atacaron durante la noche la ciudad costera de Tiro, al sur del país, lo que causó la muerte de 8 civiles, incluido un matrimonio de 80 años. Las autoridades de Beirut indicaron que desde el inicio de las hostilidades han muerto más de 900 personas de las que la inmensa mayoría son civiles.