El silencio de Teherán ante la oferta occidental provocó la decisión El Consejo de Seguridad no prevé medidas que impliquen el uso de la fuerza armada
12 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania acordaron ayer que el contencioso nuclear con Irán sea asumido de nuevo por ese órgano de la ONU, con la posibilidad, ya mencionada expresamente, de aplicar sanciones. Los ministros de Exteriores de Francia, Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Alemania se reunieron ayer en París para evaluar los contactos que en las últimas semanas ha mantenido el alto representante de la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea (UE), Javier Solana, con los negociadores iraníes encabezados por Alí Lariyani. La última de esas reuniones, el pasado martes en Bruselas, ha agotado la paciencia de los seis países, que expresaron su «profunda decepción» con la actitud iraní, según la declaración que fue consensuada al término de algo más de dos horas de intenso debate. El ministro francés, Philippe Douste-Blazy, fue el encargado de leer el texto común en el que los seis países trasladan el problema iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, que hace dos meses paralizó los debates para dar una oportunidad a la negociación directa. La declaración menciona expresamente el recurso al artículo 41 del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, que establece que el Consejo «podrá decidir qué medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada» han de emplearse en casos de amenazas a la paz. Irán no contesta a la oferta El pasado 6 de junio, Solana propuso a los iraníes una oferta de colaboración política, económica y nuclear para convencer a Teherán de que interrumpiera su programa de enriquecimiento de uranio, que la comunidad internacional sospecha que puede tener como objetivo la fabricación de bombas atómicas, lo que Irán niega. La propuesta incluye transferencia de tecnología para que Irán desarrolle energía nuclear de uso civil así como garantías para favorecer la seguridad de ese país en la región. Son ofertas «ambiciosas», según la declaración de ayer, que apunta que «Irán no da ninguna indicación en absoluto de que quiera discutir de forma sustancial» las propuestas de la ONU. Por eso, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania señalan que «no hay alternativa» a la decisión de devolver el contencioso a las Naciones Unidas. En el caso de que Teherán recapacite, suspenda el programa y vuelva a negociar de manera seria la comunidad internacional no acudiría al Consejo de Seguridad. En caso contrario la declaración señala que la comunidad internacional promoverá una resolución para convertir en obligatoria la suspensión reclamada por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).