La oposición mantiene las protestas porque considera que la oferta es «insuficiente» El soberano pide un candidato a primer ministro, pero le exigen que convoque elecciones
21 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Tras dos semanas de masivas protestas ciudadanas en las calles de Nepal, el rey Gyanendra anunció ayer su renuncia al poder ejecutivo y pidió a la oposición que nombre un candidato a primer ministro. La alianza de siete partidos opositores se reunirá hoy para dar una respuesta oficial al monarca, pero de momento mantiene las movilizaciones por estimar que la oferta es «insuficiente». «Los poderes ejecutivos que manteníamos, los devuelvo al pueblo», indicó en un mensaje televisado Gyanendra, quien asumió el poder absoluto el 1 de febrero del 2005. Con cara seria y tono grave, el rey expresó su «compromiso con la monarquía constitucional», la «democracia multipartidista» y las elecciones, aunque no dio una fecha de una futura convocatoria ni tampoco señaló la vía en que regresará la soberanía al pueblo. Plan de acción Krishna Sitaula, portavoz del principal partido opositor -el Congreso Nepalí-, dijo que de momento continuarán las movilizaciones porque su mensaje «no fue claro». Sitaula señaló que el monarca no citó las peticiones de la oposición, entre ellas la restauración del Parlamento, la primera de sus reclamaciones. Gopal Man Shrestha, presidente del Partido del Congreso Democrático Nepalí, dijo que lo previsible es que la oposición presente a Gyanendra un plan de acción que lleve a la convocatoria de elecciones constituyentes, pero que, si no es aceptado, lo previsible es que continúen las movilizaciones. El monarca pidió además que «regresen al camino correcto los que estén en el camino equivocado», en una clara alusión a la guerrilla maoísta que lleva una década de insurgencia en Nepal con más de 12.000 muertos. Precisamente fue la violencia el argumento utilizado por Gyanendra para destituir hace catorce meses al Gobierno democráticamente elegido, pero desde entonces la situación de seguridad ha empeorado en el país. Las movilizaciones ocurridas en todos los rincones de Nepal desde el pasado día 6 fueron facilitadas por el hecho de que los rebeldes declararon tres días antes un alto el fuego en el valle de Katmandú. Además, la guerrilla maoísta alcanzó en noviembre un acuerdo con la oposición en busca de la convocatoria de unas elecciones a una Asamblea constituyente para salir de la crisis y se comprometió a renunciar a la violencia en caso de lograrlo. Esto aisló todavía más al monarca, muy presionado en los últimos meses por la India y EE.UU.., antes importantes aliados de Nepal. Antes del mensaje televisado del rey, centenares de miles de manifestantes volvieron ayer a tomar las calles en contra del poder autocrático. Quince manifestantes murieron en 16 días de protestas y huelga general.