Bush mintió al decir que nadie le había anticipado la magnitud del «Katrina»

Óscar Santamaría

INTERNACIONAL

Un vídeo demuestra que sus asesores le comentaron la posibilidad de que los diques de Nueva Orleans cedieran «Estamos totalmente preparados», fue su respuesta a aquellas advertencias.

02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«Estamos totalmente preparados». Esta fue la respuesta de George W. Bush cuando, un día antes de que el Katrina asolara Nueva Orleans, los servicios de emergencia lo avisaron de que el huracán iba a ser devastador. Horas después, la ciudad fue arrasada. La confianza de Bush y la relajación del secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, en las horas previas a la tragedia ha quedado expuesta tras la difusión de un vídeo conseguido por la agencia Associated Press sobre la última videoconferencia sostenida con Michael Brown, el por entonces responsable del FEMA, organismo encargado de los servicios de emergencia. El vídeo confidencial emitido el miércoles cayó como un jarro de agua fría en Washington y entre las decenas de miles de afectados del Katrina, que vieron confirmadas sus acusaciones sobre la lentitud del Gobierno federal en responder a las advertencias de los expertos y en disponer los recursos necesarios para hacer frente a la anticipada tragedia. Además, deja en evidencia a las autoridades federales, estatales y locales que días después del desastre echaron balones fuera y aseguraron que la magnitud del huracán, que dejó 1.300 muertos y más de 2.000 desaparecidos, los pilló por sorpresa. «Uno de los malos» En las imágenes del último contacto para informar al presidente sobre la situación, un día antes de que el Katrina llegase a tierra firme el 29 de agosto, Brown le comenta a Bush: «Mis entrañas me dicen que este va a ser uno de los malos, uno de los grandes». Bush, que durante la sesión no realiza ni una sola pregunta, se limita a decir: «Estamos totalmente preparados». El vídeo refleja cómo los especialistas del Centro Nacional de Huracanes se muestran «muy, muy seriamente preocupados» por la posibilidad de que el Katrina rompa los diques, lo que finalmente sucedió, y la catástrofe sea mayúscula con la pérdida de cientos de vidas. Brown señala a Bush y a Chertoff, su jefe directo, que teme que no haya suficientes equipos de emergencia para evacuar a la población. También muestra sus dudas de que el Superdome, el estadio escogido como posible refugio, sea el lugar idóneo. Las imágenes de los miles de afroamericanos allí estancados durante días se convirtieron en el símbolo de la dejadez y la falta de prevención de las autoridades. Es también Brown quien el 29 de agosto, en otra teleconferencia con un ayudante del presidente y la gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, les dice que ha hablado con Bush dos veces, una cuando volaba en el Air Force One, y otra cuando se encontraba ya de vacaciones en su rancho de Crawford. Según el responsable del FEMA (el único alto funcionario que ha dimitido hasta el momento por las críticas recibidas), el presidente le había dicho que estaba siguiendo los acontecimientos por televisión y le había preguntado por la posibilidad de que los diques se rompiesen. Lo visto ahora deja en evidencia a Bush, quien cuatro días después de la catástrofe afirmó: «No creo que nadie anticipara la rotura de los diques». Desde la Casa Blanca intentaron capear el temporal y pidieron a los estadounidenses que no tomen demasiado en cuenta el vídeo. «Espero que la gente no saque conclusiones viendo al presidente en un solo contacto informativo», indicó su portavoz, Trent Duffy. Este señaló que durante la crisis el presidente participó en varias sesiones informativas sobre la situación y «estuvo todo el tiempo al tanto». El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, uno de los primeros en culpar al Gobierno y que exigió que se enviase la ayuda de forma urgente, señaló, tras ver las imágenes, que sentía «el estómago revuelto». «Escuché lo que me dijeron, que ellos no sabían? Pero ahora parece que todo el mundo era consciente de lo que podía suceder», concluyó Nagin.