Yoweri Museveni fue proclamado ayer presidente electo de Uganda al ser declarado vencedor en las elecciones del pasado jueves, unos comicios en los que dejó poco espacio para la oposición y jugó con ventaja. De hecho, la oposición rechazó los resultados y denunció una serie de irregularidades que hacen dudar de la limpieza de los comicios. «Estamos completando todos los datos para entregar en un día o dos una información más completa», declaró el máximo líder del Frente para el Cambio Democrático (FDC), Kizza Besigye, que quedó en segundo lugar. Museveni llegó al poder en 1986, pero sólo el pasado jueves permitió la participación de partidos políticos en unas elecciones, ya que regía un sistema de partido único que, a la larga, le ha representado beneficios cuando ha tenido que competir con los demás. Cinco minutos antes del plazo tope marcado por la ley, a las 16.55 horas locales, Museveni, de 61 años, fue declarado presidente electo por el jefe de la Comisión Electoral, Badru Kiggundu. El jefe de Estado consiguió el 59,28% de los votos, seguido de lejos por el líder de la oposición y antiguo compañero de lucha, Kizza Besigye, que obtuvo el 37,36%. El 3% restante se lo han repartido otros tres aspirantes presidenciales. Las autoridades electorales tenían 48 horas de plazo para dar a conocer los resultados de los comicios. Los datos del cómputo representan el 98,98% de las mesas, suficientes para proclamar al presidente electo. «No hubo un escenario nivelado en estos comicios», declaró el jefe de la misión de observadores de la Unión Europea, Max Van den Berg, cuando anunció el viernes la primera evaluación de la votación.