La gran coalición obligará a los alemanes a ajustarse el cinturón

Úrsula Moreno CORRESPONSAL | BERLÍN

INTERNACIONAL

MICHAEL LATZ

Análisis | Perspectivas del nuevo Ejecutivo de Berlín Los trabajadores son los que más sufrirán el programa del Gobierno: tendrán una jornada laboral más amplia, menores posibilidades de desgravación y menos garantías contra el despido

12 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La gran coalición no será una «confabulación de usureros», como la tildaba ayer el diario más leído de Alemania, pero sí parece decidida a sanear las arcas públicas germanas a base de exigir muchos sacrificios. La futura canciller, Angela Merkel, se mostró con mejor humor que nunca al presentar ayer en Berlín el texto de más de cien páginas con el que pretende contener el déficit público alemán y crear empleo. «Sabemos que es pedir mucho a los ciudadanos, pero juntos podemos lograrlo», dijo. El líder socialdemócrata (SPD) y próximo titular de Economía, Franz Müntefering, admitió la triste realidad que sufre Alemania: «Hace años que vivimos de prestado». El plan que los conservadores de la CDU/CSU y los socialdemócratas han elaborado durante las últimas cuatro semanas se ha marcado como objetivo reactivar la economía en el 2006. Pero la hora de la verdad llegará en el 2007 cuando impongan un severo plan de ahorro y un fuerte aumento impositivo. La gran coalición confía en que, conscientes de que el IVA subirá del 16% al 19% el 1 de enero del 2007, los alemanes dejen de ahorrar y se lancen antes a gastar como locos. Con todo, el año próximo Alemania presentará unos presupuestos inconstitucionales, en los que el gasto público superará las inversiones. El nuevo Gobierno se ha propuesto recortar el déficit público en 35.000 millones de euros, combinando el ahorro con la eliminación de subvenciones y mayores gravámenes. Tendrán que pagar, sobre todo, los trabajadores. No sólo dejando más dinero a la hora de adquirir sus productos, sino trabajando más horas, más años, con menores garantías contra el despido, y menores posibilidades de desgravación. La dura realidad El Gabinete de Merkel está decidido a confrontar a sus compatriotas con la realidad de un país que lleva años viviendo por encima de sus posibilidades. Y bajo esta nueva constelación, la de una coalición entre derecha e izquierda, tiene todas las papeletas para lograrlo. Ya no podrán bloquearse mutuamente en el Parlamento, ya que la alianza gubernamental cuenta con 448 escaños frente a los 166 de la oposición, formada por tres partidos minoritarios: Liberales (FDP), el Partido de la Izquierda, de Oskar Lafontaine, y los Verdes. Por eso ayer Müntefering pedía «una oportunidad», en un guiño hacia su partido, que tendrá que aprobar mañana el programa de gobierno en el congreso extraordinario que el SPD celebra en Karlsruhe. También ahí elegirán a Matthias Platzeck como su sucesor al frente del partido. Este alemán del Este, de 51 años, parece dispuesto a dar nuevos aires, más optimistas, a la política de su país. Cualquiera lo hubiera creído ayer, viendo a este cuarteto en Berlín, cansados pero bien avenidos. Cualquiera diría que este matrimonio de conveniencia es ya una familia feliz, a tenor de las bromas que se intercambiaron. Llevan un mes trabajando juntos y han alcanzado un compromiso equilibrado. Ahora tienen por delante cuatro años para exigir a los alemanes que se ajusten el cinturón.