Dos hermanos gemelos quieren dar el salto al poder en Polonia

Eva Krafczyk VARSOVIA

INTERNACIONAL

LUDMILA MITREGA

Lech Kaczynski es uno de los favoritos a las presidenciales de hoy Jaroslaw renunció a dirigir el Gobierno tras la victoria en las pasadas legislativas

08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

A Jaroslaw y Lech Kaczynski no les parecen muy divertidas las bromas sobre gemelos. Los gemelos más conocidos de Polonia están demasiado ocupados en dar el salto al poder. Jaroslaw, que nació 45 minutos antes que su hermano, ya lo ha logrado: el presidente del partido nacional-conservador Ley y Justicia (PiS), de 56 años, puede estar satisfecho con la victoria que obtuvo su formación en las elecciones parlamentarias del pasado 25 de septiembre. Ahora, su hermano Lech quiere duplicar ese éxito en las elecciones presidenciales polacas, bien hoy en la primera vuelta o en una segunda ronda, el 23 de octubre. Renuncia En realidad, la figura de Jaroslaw Kaczynski ha perdido algo de prominencia, después de que renunciara sorpresivamente a convertirse en la persona encargada de formar el nuevo Gobierno polaco, dejando el camino libre para que el economista poco conocido Kazimierz Marcinkiewicz se postulara como candidato para el cargo de primer ministro. Con esta decisión, Jaroslaw mejoró sin duda alguna las perspectivas de su hermano gemelo, ya que evidentemente dos Kaczynksi en los máximos puestos de poder sería para la mayoría de los polacos demasiado. Sin embargo, como los hermanos ocupan los cargos de mayor poder dentro del PiS, tanto simpatizantes como enemigos del partido se preguntan si Jaroslaw acaso va a determinar, como «eminencia gris», el rumbo del nuevo Gobierno. El futuro socio del PiS, el partido liberal-conservador Plataforma Cívica (PO), ya ha pedido como garantía que Lech Kaczynski, en caso de sufrir una derrota en las elecciones presidenciales, no reciba como «premio de consolación» la jefatura del Gobierno o un puesto clave en el Gabinete. Tal como ha anunciado ya Marcinkiewicz, la composición del nuevo Ejecutivo no se dará a conocer hasta después de las elecciones presidenciales. Los polacos han tenido la oportunidad, estudiando los carteles y panfletos electorales, de aprovechar las pocas posibilidades de distinguir entre los gemelos univitelinos. Lech tiene un lunar junto a la aleta nasal y lleva un anillo de boda; su hermano, soltero y amigo de los gatos, lleva un peinado a veces un poco desordenado. Sin embargo, los hermanos no sólo comparten similitudes físicas. Los Kaczynski son juristas y están ligados a la historia del sindicato Solidaridad. Sin embargo, como los dos tienen también un temperamento impetuoso y fuertes ambiciones, se han separado en medio de broncas de muchos de sus antiguos compañeros políticos. Los dos gemelos son fervientes patriotas, fieles católicos y defensores de la ley y el orden, partidarios de un Estado fuerte y de la pena de muerte. «¡Coño, ahora nos toca a nosotros!», fueron las palabras de los Kaczynski tras el triunfo conservador en 1997 y con las que aludían al reparto de cargos ministeriales. Ocho años después, se presentan un poco más modestos, pero esta vez están cerca de su objetivo de llegar al poder, uno de la mano del otro.