El Partido de los Trabajadores (PT) ofreció ayer un «pedido de disculpas» a Brasil por los escándalos de corrupción que le salpican, mientras una marcha convocada por la oposición de izquierda exigió adelantar las elecciones del 2006. En una nota oficial, difundida al mismo tiempo que en Brasilia unas 8.000 personas llamaban «traidor» al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el PT presentó sus disculpas a la Nación «por actos que le comprometen moral y políticamente». El presidente brasileño insistió en que tiene su «conciencia limpia y tranquila» en relación con los escándalos de corrupción que desde hace meses persiguen a su partido. Lula volvió a prometer un «castigo ejemplar» para los culpables, pero recordó que las investigaciones no forman parte de sus atribuciones. «Lo máximo que el presidente de la República puede hacer es apartarlos (de cargos oficiales)», declaró Lula.