Los líderes de la UE se enfrentan por cómo escapar de la parálisis

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Chirac y Schröder reaccionan para salvar la Constitución, mientras Blair la da por finiquitada La presidencia de la Unión propondrá acelerar el proceso de ratificación de la Carta Magna

02 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?Acelerar o pisar el freno?. Esta es la duda existencial que se le plantea a la Unión Europea, después de que se le cruzaran en el camino los severos rechazos a la Constitución en Francia y Holanda. Aunque cada vez son más las voces que invocan la opción de darse una pausa para decidir qué hacer, el eje franco-alemán intenta evitarla a toda costa, consciente de que un paréntesis puede convertirse en el certificado de defunción del proyecto. El shock provocado en la UE por el doble no a la Constitución está provocando un enfrentamiento entre los dirigentes comunitarios acerca de las recetas más adecuadas para salir de la crisis. Para el primer ministro británico, Tony Blair, que el próximo mes tomará el mando de la Unión, la Carta europea está prácticamente muerta, hasta el punto de que su ministro de Exteriores, Jack Straw, hace amagos de anunciar la suspensión del referéndum que Gran Bretaña preveía celebrar en la primavera del 2006. Esta posición, aunque minoritaria, encuentra cierto eco en la UE. Por ejemplo, en el Gobierno checo, que propuso la opción de la pausa y de la ampliación del proceso de ratificación. Incluso el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, habló de «repensar ciertos aspectos de la burocracia europea» para salir del atolladero. Eje franco-alemán Pero tanto el presidente francés, Jacques Chirac, como el canciller alemán, Gerhard Schröder, recelan enérgicamente de estas apreciaciones e insisten en continuar la marcha. Tras entrevistarse con el presidente de turno de la Unión, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, el canciller alemán reiteró ayer que «debemos decidir lo que haremos al fin del proceso (de ratificación)», es decir, en noviembre del 2006, e incluso previno que «cualquier forma excesiva en este momento es un error». La visita de Schröder a Juncker forma parte de la ronda de contactos que mantiene el último de cara a la preparación de la cumbre europea de los próximos días 16 y 17. Juncker también recibirá a Chirac en breve, y éste se verá con el canciller en vísperas del Consejo Europeo que deberá decidir que es exactamente lo que se hace ahora. O el freno o el acelerador. El remedio que propondrá Juncker, en calidad de presidente semestral de la Unión, parece inclinarse por la segunda opción. Optimismo «Yo creo que Europa todavía no ha derrapado (...) Haremos todo lo posible para que ella vuelva a su sitio rápidamente», declaró ayer el líder luxemburgués, que propondrá a sus socios comunitarios la posibilidad de acelerar el proceso de ratificaciones en los países que todavía no se han pronunciado sobre la Constitución. El objetivo es claro. Echar tierra sobre la opción abanderada por quien será su sucesor al frente de la UE, Tony Blair, y recuperar el período de bloqueo que vive la Comunidad. En definitiva, que si apuran las ratificaciones en países como Luxemburgo y Portugal existen esperanzas de que el resultado sea afirmativo y de algún modo alentador, pues contribuiría a pasar la página de los referendos celebrados esta semana en Francia y en los Países Bajos.