Laura hace chistes sobre Bush

María Luisa Azpiazu WASHINGTON

INTERNACIONAL

JIM WATSON

Crónica | Una primera dama mordaz Aseguró que es «un ama de casa desesperada», comparó a su suegra con don Corleone, y bromeó sobre las limitaciones intelectuales de su marido. Todo, ante casi 3.000 personas

01 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Laura Bush se convirtió en la estrella indiscutible de la Cena Anual de los Corresponsales ante la Casa Blanca cuando, en una puesta en escena tan impecable como americana, le robó inopinadamente el podio al presidente George W. Bush. Bush acababa de empezar a hablar el sábado por la noche ante el selecto auditorio en el que se había reunido el «todo Washington» cuando se vio suavemente interrumpido por Laura, quien, a su lado, le dijo moviendo la cabeza: «No, ese viejo chiste otra vez, no..». Entre las casi 3.000 personas que se convirtieron en el auditorio de Laura se encontraban, además del vicepresidente, Richard Cheney, buena parte de los miembros del Gobierno, como Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice, además de lo más florido del periodismo en EE.UU. y actores como Richard Gere o Jane Fonda. Laura, vestida con una matizada gasa verde manzana, se hizo con el podio y, ante el evidente regocijo del público, se explicó así: «Miren, llevo años asistiendo a estas cenas sentadita y callada. Hoy, para variar, voy a decir algunas cosas». Durante más de diez minutos Laura ironizó sobre su marido, sobre la familia Bush y sus vacaciones en la casa familiar de Kennebunkport (Maine), y hasta se permitió comparar a su suegra, la ex primera dama Barbara Bush, con el protagonista de El Padrino . Explicó que Bárbara, con la que mantiene una excelente relación, parece una abuela afable y cariñosa, «pero no se puede decir que sea una de esas personas que no se involucran en la vida de sus hijos y, créanme, se parece a Don Corleone». Laura bromeó con casi todas las limitaciones y los gustos públicos de su esposo -«yo sí puedo pronunciar 'nuclear'», dijo- y, parodiando el título de la serie de televisión Desperate Housewives , señaló: «Señoras y señores, yo soy un ama de casa desesperada». «A estas horas (eran las diez de la noche) mi marido está habitualmente en la cama», y tras un guiño a la audiencia agregó: «Ya se lo vengo diciendo. Si quieres acabar con la tiranía del mundo tendrás que acostarte más tarde». La intervención de Laura, acompañada de las carcajadas de los asistentes, tuvo uno de sus momentos cumbre cuando la primera dama aseguró que, realmente, no sabe bien cómo consiguió conocer a George, ya que «yo era una bibliotecaria que pasaba doce horas diarias en la biblioteca»... un lugar que George, claramente, no frecuentó nunca. Además bromeó con el gusto de su esposo por el rancho que tienen en Texas, donde al principio «quiso ordeñar a un caballo» y donde, aún ahora, «cree que todo se arregla con la motosierra».