Sus socios democristianos reciben con frialdad su discurso La oposición vuelve a pedir elecciones ya que «quien guía a Italia no está capacitado»
27 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El nuevo Gobierno de Silvio Berlusconi ha conseguido la confianza del Parlamento italiano tras la votación de ayer en la Cámara que arrojó un resultado de 334 votos a favor, 240 en contra y dos abstenciones. Nace así el llamado Berlusconi bis , el Gobierno formado tras la crisis en la que se vio envuelta la coalición de centroderecha después del fracaso en las elecciones regionales. Silvio Berlusconi, en su turno de réplica antes de la votación, acusó a la oposición de «pesimismo» y «catastrofismo», y se mostró convencido de que, pese a todo, ganará las próximas elecciones. «Que la izquierda no crea que tiene la victoria en el bolsillo», afirmó. Al mismo tiempo que arremetía contra los jueces, aseguró que la situación que vive Italia es consecuencia del pasado. En la única alusión al descalabro electoral, Berlusconi lo justificó diciendo que los electores de izquierda «son más disciplinados» mientras que los de derechas «tienen más sentido crítico». En poco más de diez minutos Il Cavaliere realizó un discurso que ha supuesto «la vuelta del verdadero Berlusconi», según palabras del ministro de la Liga Norte, Roberto Calderoli, quien se mostró muy satisfecho de la intervención. Tras finalizar la exposición de Berlusconi, los escaños de los grupos parlamentarios que lo apoyan (Alianza Nacional, Liga Norte, Unión de Demócratas Cristianos, Forza Italia, y otros partidos menores como los socialistas del PSI y la Democracia Cristiana) estallaron en aplausos y vítores. Frialdad Tan solo el grupo de los democristianos de la UDC de Marco Follini ha mostrado una evidente frialdad ante sus palabras, que han sido acogidas por los diputados con silencio. Los democristianos han apoyado con su voto al nuevo Gobierno, en el cual no ha querido participar Follini, pero no comparten el entusiasmo de los otros partidos. Durante su intervención, el mismo Follini ha puesto en evidencia que «el liderazgo de la coalición para las elecciones del 2006 no está decidido», en clara alusión a la posible candidatura de Berlusconi, aunque también arremetió contra la oposición, a la que acusó de «dominar» a los jueces y a la prensa. Sobre el liderazgo de la coalición, Berlusconi aseguró que «estaría muy feliz si hay alguno que puede llevar la bandera». Il Cavaliere ha invitado a sus socios de coalición a pensar en la posibilidad de formar un partido único. También ha negado que sus aspiraciones estén en la presidencia de Italia. Desde las filas de la oposición se volvieron a pedir elecciones anticipadas al tiempo que se calificaba la intervención de Berlusconi de «delirante». Piero Fassino, de Demócratas de Izquierda (DS), ha dicho que «Italia es grande pero quien la guía es pequeño e inadecuado y no está capacitado para sacarla adelante». Además acusó al presidente de buscar excusas con las que tapar los fracasos de su Gobierno. El líder de la Margarita, Francesco Rutelli, añadió que «en el aire hay un clima de cambio político». También quiso poner en evidencia las diferencias entre Berlusconi y Follini, quien primero desencadenó la crisis y ahora pone en duda el liderazgo de Il Cavaliere. «Hoy votáis la confianza pero estáis profundamente divididos», añadió. También fue muy crítico en su intervención el verde Pecoraro Scanio quien calificó el programa de Berlusconi de «embarazante» y recordó a todos la propuesta del vicepresidente Tremosnti de vender las playas del país.