Fini reconoce que el Gobierno de Berlusconi ha quedado «debilitado»
05 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El líder del centroizquierda italiano, Romano Prodi, no se someterá a primarias internas en su coalición, que ayer le confirmó como el cabeza de cartel para las elecciones legislativas del año próximo. Prodi se sitúa como el gran líder de la oposición y el candidato ideal para enfrentarse a Silvio Berlusconi en la primavera de 2006, tras el triunfo en las elecciones regionales. Los líderes de la coalición progresista, denominada La Unión, se reunieron ayer para analizar los resultados de los comicios regionales celebrados el domingo y el lunes en trece regiones italianas, que han supuesto un éxito tras conseguir el poder en once regiones, por dos de los conservadores. La ala más extrema de La Unión, como Comunistas Italianos o La Italia de los Valores, se pide ante la debacle «la dimisión de Berlusconi y la organización de elecciones anticipadas». Por su parte, la coalición de centroderecha la Casa de las Libertades, que encabeza Forza Italia, la formación de Berlusconi, admitió su derrota en medio de peticiones de sus miembros para una seria reflexión sobre lo ocurrido. El vicepresidente y ministro de Exteriores, Gianfranco Fini, afirmó que el Gobierno ha quedado «debilitado» por el resultado electoral. «El voto nos hace entender que los italianos en este momento tienen una preferencia por el centroizquierda. El Gobierno sale debilitado», dijo Fini. El ministro de Agricultura, Gianni Alemanno, señaló la necesidad de realizar lo antes posible la convocatoria de los estados generales del centroderecha, mientras que el miembro de la Liga Norte y ministro de Reformas, Roberto Calderoli, apuntó que ahora «se tienen que contar los muertos y heridos, analizar los errores pero con rápidez sin descuidar las reformas constitucionales, que es una de las causas de la derrota». Mientras, Berlusconi se mantiene en silencio. Sólo la revista Panorama adelantó la entrevista que publicara hoy, en la que Il Cavalieri señala que la derrota era «previsible». «Estoy tranquilo. Sé que he gobernado en la medida de mis posibilidades», declara.