La transición en Haití, paralizada a un año de la caída de Aristide

La Voz AGENCIAS | PUERTO PRÍNCIPE

INTERNACIONAL

Un año después de la caída del ex presidente Jean-Bertrand Aristide, la transición en Haití se hace difícil: la inseguridad sigue siendo el principal problema a pesar de la misión de los cascos azules y las condiciones miserables de vida de la población no mejoran. Aristide, exiliado en Sudáfrica, fue forzado a abandonar el poder el 29 de febrero del 2004 tras una rebelión armada y presiones de Francia y Estados Unidos. Fue reemplazado por un Gobierno de transición encabezado por un presidente provisional, Boniface Alexandre, y un primer ministro, Gérard Latortue. «En Haití, cuánto más cambian las cosas, más siguen siendo iguales», resume bajo condición de anonimato un abogado allegado al poder que le reprocha a la comunidad internacional su intervención en Haití. Desde su exilio, Aristide sigue de cerca la situación. En una entrevista reciente, indicó que quería volver a Haití. Para sus adversarios, él sigue teniendo influencia en el juego político ya que habría inyectado en Haití fuertes sumas de dinero para que fracase la transición. La violencia sigue presente. Ayer mismo, al menos doce personas murieron en ataques armados en diferentes barrios de Puerto Príncipe, algunos de ellos son controlados por partidarios del presidentee derocado. El jefe de la Misión de Estabilización de las ONU en Haití (Minustah), Juan Gabriel Valdés, denunció ayer que la falta de aportación de la ayuda financiera prometida por los países está bloqueando importantes proyectos de reconstrucción. Según dijo, del total de 1.080 millones de dólares comprometidos en la Conferencia de Donantes de Washington sólo ha llegado a Haití un 10%.