Denuncian el uso de prostitutas en los interrogatorios en Guantánamo

Mercedes Gallego NUEVA YORK

INTERNACIONAL

Las confesiones a sus superiores de un sargento del Ejército de Tierra que estuvo destinado en la base de Guantánamo como traductor han revelado el uso de prostitutas para quebrar la voluntad de los presos. El documento secreto ha llegado a manos de la agencia Associated Press, que ha confirmado su autenticidad con el autor a cambio de no desvelar donde reside. Erik Saar, de 29 años, abandonó el Ejército tras entrar en conflicto personal con las técnicas de interrogatorios que se utilizan en la base, donde sirvió durante seis meses hasta junio del 2003. Como experto en cultura musulmana y árabe, el lingüista estadounidense fue consultado sobre cómo vencer la resistencia de los prisioneros que se negaban a hablar. Así es como los militares buscaron «contratistas femeninas», o sea, prostitutas, que se restregaban sobre los reclusos durante los interrogatorios vestidas con ropa interior provocativa. Los musulmanes tienen prohibido el contacto con lo que denominan «mujeres sucias» que no sean sus esposas. Según la religión musulmana, después de algo así no pueden volver a tener contacto con Dios hasta que se laven, pero los interrogadores cortaban el agua de la celda para atormentarles con la sensación de no poder volver a encontrar refugio en la oración.