Sri Lanka se lanza a recuperar sus buques y puertos pesqueros

La Voz

INTERNACIONAL

MARÍA CEDRÓN

Hoy comienza la reconstrucción de los muelles destruidos y otros ocho nuevos El tsunami también dañó el sector textil, del que Galicia importó 2,7 millones de euros en el 2004.

14 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Restos de pequeñas barcas inundan la playa de Tangalla Bay, entre Galle y Hambantota (sur de Sri Lanka). Un grupo de submarinistas de la Marina india preparan un bote para peinar la costa en busca de restos de pequeños pesqueros esparcidos a lo largo del litoral. El oficial indio Alí H. Naqvi supervisa la operación: «La limpieza de este área de Tangalla estará lista en dos horas», asegura. Sus hombres, coordinados con los miembros de la Marina de Sri Lanka, han sido los encargados de limpiar de escombros la costa, inundada todavía de restos de embarcaciones (muchas de ellas, canoas tradicionales hechas con troncos). Algunas descansan sobre las rocas, otras son remolcadas por camiones desde el fondo del mar. Esos vestigios de la catástrofe son señales que indican que la industria pesquera del país, sector que representa en torno al 3% del PIB, ha sido herida de muerte. Según los datos facilitados por la FAO, sólo en Sri Lanka 7.500 pescadores han muerto, 5.600 permanecen desaparecidos, 5.000 han sido desplazados de los lugares en los que residían, un 80% de las 26.600 embarcaciones que se estima existen en el país han sido destruidas y los centros de la emergente industria acuícola han sufrido múltiples daños. Las estimaciones oficiales apuntan a que la industria necesitará 16,5 billones de rupias (165.000 millones de dólares) para recuperarse. A todos esos destrozos se suma el temor de la población a consumir pescado. En los puestos de mercados, como el que hay junto al muelle de Colombo, pueden verse distintos tipos de peces. Pero son pocos los que se paran a comprar. Temen que esté contaminado al haberse alimentado con los cuerpos de las víctimas del maremoto. La semana pasada, una pequeña flota de siete botes partió rumbo a Mirissia, al sur, para fanear. Su objetivo era realizar pequeñas capturas para el consumo de la propia presidenta. Chandrika Bandaranaike pretendía así demostrar que los frutos del mar eran totalmente aptos para el consumo. Además, hoy comenzarán en todo el país las labores de reconstrucción de los puertos. Algunos, como el de Galle, quedaron totalmente destruidos tras la catástrofe. Después de haber recibido el apoyo de distintos países, entre ellos España, para la regeneración de la industria pesquera, el Gobierno de Sri Lanka quiere aprovechar la inyección de capital internacional. Se recuperarán todos los muelles dañados, pero también se construirán otros ocho nuevos en ciudades como Chilew, Ambalangode o Dikovite. Junto a ello, también construirán medio centenar de casas para los pescadores del área de Kirindagama, mientras cuatrocientos voluntarios recogerán las demandas de los afectados en las aldeas costeras. El reino de la Singer Sri Lanka es el reino de la Singer. Grandes paneles con el logo de la famosa firma de máquinas de coser adornan los edificios de las distintas ciudades. Los pequeños talleres de costura rápida (tiendas en las que varios sastres cosen ropa al minuto) se multiplican en casa esquina. De hecho, este país asiático es uno de los puntos de mira en los que han puesto sus ojos las industrias de los estados occidentales para un posible traslado de su producción, tras la eliminación, el pasado 1 de enero, de los aranceles con Asia. El año pasado, Galicia importó textiles de este país por valor de 2,7 millones de euros. Pero la gran ola también afectó a esta industria, sobre todo en las zonas costeras de Kalutara y Hambantota. En esas áreas, medio centenar de trabajadores de talleres se han visto obligados a abandonar sus hogares y se han perdido más de 600 máquinas. Los empresarios de la zona están preocupados. Temen no poder responder a la demanda de pedidos, lo que afectaría a las exportaciones. India ha prometido contribuir aportando nueva maquinaria.