Después de celebrar en relativa tranquilidad la llegada del Nuevo Año 2005, los croatas se preparan para acudir hoy a las urnas y elegir al presidente durante cuyo mandato esperan entrar en la Unión Europea (UE). El favorito absoluto de estas elecciones, el actual presidente Stjepan Mesic, candidato del centro-izquierda, ha contribuido esencialmente en su primer mandato a la europeización de Croacia. La población confía en que su reelección facilite el aspirado acceso a la UE y a la OTAN, los objetivos primordiales declarados por el propio Mesic. Para poder abrir las negociaciones de adhesión a la UE, Bruselas le exige a Zagreb la plena cooperación con el Tribunal Penal Internacional para los crímenes de guerra en la ex Yugoslavia (TPIY), sobre todo en el caso del acusado general Ante Gotovina, prófugo de la Justicia. Sólo tres de los trece candidatos presidenciales abogan por su entrega. El actual presidente abogaba ya por la plena cooperación de su país con el TPIY y la entrega incondicional de todos los acusados cuando la Unión Democrática Croata (HDZ) del primer ministro Ivo Sanader lo tachaba de «traidor». Un bagaje importante Aunque la función de presidente en Croacia es sobre todo de índole representativa, su postura puede ser decisiva en determinados momentos puesto que participa en la creación de la política exterior, es jefe de las Fuerzas Armadas y controla los servicios secretos. Así, en calidad de comandante de las Fuerzas Armadas, Mesic jubiló en 2000 a siete generales «héroes» croatas que se oponían a la plena cooperación de Croacia con el TPIY, y recientemente destituyó el jefe del servicio secreto, cuyos agentes violaron los derechos de una periodista. Debido a sus posturas antinacionalistas, Mesic fue acogido con ovaciones por los musulmanes de Bosnia-Herzegovina en 2000 y en 2002 fue el primer funcionario croata que intercambió disculpas con los serbios.