La medida de gravar el dólar y fortalecer el uso del peso en Cuba no inquieta en exceso a la población, que podrá canjear ambas monedas aunque ello comporte un gasto
26 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Sobre las seis y media de la tarde del lunes, los teléfonos no paraban de sonar en toda la isla. «¿Viste eso? Dejará de circular el dólar», era el primer comentario. Es algo sumamente preocupante para el cubano medio, que se ve en la necesidad de completar sus ingresos en pesos cubanos con esta moneda, a través de remesas familiares desde el exterior, la vinculación laboral al turismo o a empresas extranjeras, entre otras vías. Sin embargo, a medida que se fueron dando a conocer los motivos y formas de implantación de la nueva regulación, muchos se sintieron más calmados. Aunque es cierto que a partir del 8 de noviembre ya no se podrán realizar compras o adquirir servicios directamente en dólares americanos, en su lugar serán utilizados los pesos convertibles, conocidos como chavitos, con idéntico valor. Hasta esa fecha, podrán ser cambiados con la tasa de uno a uno y, posteriormente, este cambio será gravado con un diez por cien. La resolución del Gobierno cubano explica que últimamente Estados Unidos «ha arreciado sus presiones y amenazas a bancos extranjeros para impedir que Cuba pueda depositar en el exterior, con el fin de atender sus obligaciones comerciales, los dólares de EE.U.U». Las transacciones a través de bancos y otras vías en las que no se utilice directamente el efectivo no serán gravadas. Tampoco el cambio de euros u otras monedas. Para muchos que reciben remesas en efectivo, que son más de la mitad de la población cubana, estas medidas pueden significar una merma en sus ingresos, o la búsqueda de nuevas soluciones para el envío de dinero. «Será cuestión de adaptarse. Le pediré a mi familia que me mande el dinero en euros a partir de ahora», asegura Fernando Espinosa, habanero de 59 años. De momento, las casas de cambio y los bancos amanecieron ayer más concurridos. Muchos ya están cambiando al menos parte de sus dólares a chavitos, que dentro de poco tendrán un protagonismo nunca antes alcanzado.