El vicepresidente Dick Cheney es el hombre al que las tiras cómicas de la prensa suelen representar como un bulldog por su conocido mal humor, sus modales zafios y su disposición para el ataque verbal. A John Edwards en cambio, se le presenta como a un niño bueno y sonriente al que se le aprecia por todo lo contrario. Ambos se vieron las caras la pasada madrugada en el primer y único debate de vicepresidentes, que se celebró en Ohio, un estado en el que tradicionalmente hace falta ganar para imponerse en las presidenciales. Estas son las diferencias claves de su trayectoria que de alguna manera también influirán en los votantes: Pasado remoto Cheney nació en Wyoming, en el seno de una familia de clase media hace 63 años mientras que Edwards vino al mundo en la otra punta del país, en Carolina del Sur, en el seno de una familia humilde hace 51. Pasado reciente John Edwards fue la sorpresa de las primarias demócratas. Fue el hombre que más se acercó a John Kerry, aunque finalmente fuera éste el que se impusiera. Lo que más se aprecia de él es su llamada «lengua de oro», por sus dotes dialécticas, adquiridas durante sus años de abogado. Su designación tuvo el objetivo de arañar votos de los estados del sur, tradicionalmente republicanos. En cuanto a Dick Cheney, Halliburton es la palabra con la que más se le ha asociado durante el último año. El escándalo en el que se ha visto envuelta la empresa petrolera que tiene los mayores contratos con el Pentágono en Irak ha mermado su imagen como vicepresidente, aunque él siempre haya negado cualquier vinculación con un grupo del que fue presidente durante los cinco años previos a su entrada en la Administración Bush. Experiencia y tendencias Edwards es relativamente nuevo en el campo de la política. Llegó al Senado como representante por Carolina del Sur en 1998. Se financió su campaña con sus propios ahorros: acumuló millones durante los años en los que trabajó como abogado. A pesar de ser demócrata está a favor de la pena de muerte. Dick Cheney en cambio es «un perro viejo». Fue representante del Congreso por Wyoming durante once años y ha trabajado en cuatro administraciones republicanas. Es considerado un neocon : extremadamente conservador y religioso ha sido una de las grandes influencias políticas de Bush, de quien habla no como su jefe si no más bien como su pupilo.