El anuncio pretende presionar a los otros miembros del G-7 para que imiten la medida Gran Bretaña detenta casi el 10 por ciento de lo que deben las naciones en desarrollo
27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Gran Bretaña anunció que anulaba unilateralmente la parte que le corresponde de la deuda contraída por 32 de los países más pobres del mundo con el Banco Mundial y con el Banco Africano de Desarrollo, en un gesto audaz destinado a presionar a sus socios del G-7 para que avancen en el mismo sentido. La decisión fue anunciada por el ministro de Economía y Finanzas británico, Gordon Brown, en un discurso dirigido a unas 400 personas que militan por la anulación de la deuda externa y por el comercio equitativo, en Brighton (sudeste de Inglaterra), donde el Partido Laborista realiza su congreso anual. «Nosotros pagaremos nuestra parte de los pagos de la deuda multilateral de los países pobres actualmente en reforma. Nos lanzamos solos, pero llamo a otros países a seguir este ejemplo, con el fin de que a los países endeudados se les alivie el fardo que representa el servicio de todas las deudas multilaterales», declaró Brown. El grupo de los siete países más industrializados del mundo está compuesto por Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos. Gran Bretaña ostenta casi el 10 por ciento de la totalidad de la deuda adquirida por los 32 países menos desarrollados, la mayoría de ellos africanos, ante el Banco Mundial y otros bancos de desarrollo, por lo que la medida supondría una asignación anual de 150 millones de euros hasta el año 2015. Presión sobre otros países Según los expertos, la decisión británica acentúa la presión sobre los otros miembros del G-7 para que hagan lo mismo. La presión apunta sobre todo a Estados Unidos, Japón y Alemania, los más grandes accionistas del Banco Mundial, mientras que Canadá y Francia parecen estar preparándose para hacer anuncios similares. La decisión del Gobierno de Tony Blair será presentada oficialmente el próximo domingo en Washington, durante la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. La deuda de los países pobres será, junto a la recuperación económica, la incertidumbre sobre Irak y la influencia de China uno de los temas que se debatirán en la reunión que los miembros del G-7 celebrarán en la capital norteamericana. Las reuniones serán objeto de medidas de seguridad reforzadas, no tanto por las manifestaciones, sino más bien por amenazas terroristas divulgadas por las autoridades estadounidenses el pasado mes de agosto.