El anuncio coincide con el secuestro del cónsul iraní en Kerbala por un grupo islamista El Gobierno interino iraquí restableció ayer la pena de muerte para las personas declaradas culpables de atentar contra la seguridad nacional, asesinato y secuestro, justificando que la medida es necesaria para frenar los ataques insurgentes .
08 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La medida, que alcanza también a los convictos de narcotráfico, fue anunciada por el ministro de Estado, Adnan Al Janabi, al día siguiente de que el Gobierno declarara una amnistía limitada que excluye los delitos de sangre. La pena de muerte y la amnistía forman parte de la estrategia que ha adoptado el Gobierno del primer ministro interino, Iyad Alaui, con el propósito de acabar también con la criminalidad, incluido el secuestro de personas. «Tenemos ante nosotros la dura tarea de mantener la seguridad y la estabilidad de este país, combatir el terrorismo y el crimen organizado», manifestó el ministro. El anuncio de la reintroducción de la pena capital coincidió con la emisión por parte del canal de televisión árabe Al Arabiya de una filmación en la que un grupo autodenominado Ejército Islámico en Irak se atribuía el secuestro del cónsul iraní en Kerbala. Según los secuestradores, el cónsul iraní fue capturado en poder de documentos que evidenciaban que su misión era de la fomentar la inestabilidad en esa ciudad. Fuentes de Teherán confirmaron después la desaparición del diplomático. La pena de muerte fue suspendida el pasado año por el antiguo administrador civil de Irak, el estadounidense Paul Bremer, tras la caída en abril de Sadam Huseín. Sadam, quien el mismo día que se produjo el traspaso de poderes fue puesto bajo la custodia legal del Gobierno de Alaui, se expone ahora a recibir la condena a muerte en el juicio que lo aguarda por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad. Los países de la Unión Europea (UE) son contrarios a que Irak restablezca la pena de muerte que, según dijo Al Janabi, será revocada cuando la normalidad reine en el país. Durante el régimen de Sadam Husein, había 114 delitos castigados con la pena capital, que en los casos civiles era aplicada en la horca y en los militares por un pelotón de fusilamiento. Al Janabi no especificó la forma que se empleará en Irak para ejecutar a los condenados, y tampoco si las ejecuciones se llevarán a cabo en público o en un pabellón reservado.