Brasil entrega sus armas

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN

INTERNACIONAL

Crónica | Macrocampaña contra el crimen El cuarto puesto en la clasificación mundial de asesinatos ha llevado a las autoridades brasileñas a una nueva campaña para desarmar a la población. Deshacerse de un rifle tiene premio

25 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Un furgón blindado recorrió el viernes las calles de Sao Paulo con 1.300 armas en su interior. En el vehículo, fuertemente custodiado, había desde viejos mosquetes a morteros. En contra de lo que pudiera parecer, semejante arsenal no estaba destinado a equipar al Ejército brasileño ni procedía de la fábrica nacional de armas. Las escopetas, bombas de mano y demás habían sido recogidas en un domicilio particular y, salvo las piezas de coleccionista, todas acabaran en una hoguera o bajo las ruedas de la apisonadora. La del viernes fue la entrega más importante desde que, hace sólo una semana, el Gobierno de Brasil pusiera en marcha una nueva campaña para erradicar las armas de las calles del país. El botín supondrá a su antigua propietaria -que lo había heredado de su padre- unos ingresos cercanos a los 60.000 euros, según se estipula en las bases de la iniciativa que hizo pública el Ministerio de Justicia y que prevé incentivos que van de los 28 euros por una pistola y los 83 por un rifle de asalto para aquel que los entregue a las autoridades. En el caso de la mujer paulista, fijar la recompensa no será sencillo, ya que, como explicaba al diario O Globo el comisario Wagner Castilho, «hay piezas que probablemente no serán pagadas, pues la ley no prevé recompensa por la entrega de morteros». Pero la importante campaña (que tiene precedentes los últimos años, aunque no tan exitosos) no sólo prevé el pago de dinero a quien se deshaga de sus armas, también establece que no se podrá interrogar ni acusar de posesión ilegal a quien decida dar el paso antes de final de año. Con iniciativas como esta el Gobierno de Lula pretende mejorar los datos que le colocan en el cuarto puesto de los países con mayor tasa de homicidios -44.000 en el 2003, sólo por detrás de Colombia, El Salvador y Rusia-. También se contribuirá a disminuir la escalofriante cifra de agentes muertos en acto de servicio, que en zonas como Río de Janeiro aumentó un 44% en los seis primeros meses del año. Precisamente los policías de esta región tendrán también su recompensa económica y recibirán premios en metálico por cada arma incautada. La idea puede suponer un pico para los agentes más aplicados: en un allanamiento en una favela de la ciudad se encontraron 8 minas terrestres, 161 granadas y varios fusiles AK-47. De seguir el ritmo (van 10.300 armas entregadas), los tres millones de euros destinados a la campaña se van a quedar muy cortos.