Tony Blair recibe un duro castigo en las urnas por la invasión de Irak

El Laborista fue el tercer partido más votado en las elecciones municipales en Inglaterra y Gales El liberal, opuesto a la guerra, es el que más terreno ha ganado


londres

Los laboristas británicos intentaron ayer con escaso éxito recomponerse del varapalo sufrido en las elecciones municipales celebradas el jueves en Inglaterra y Gales. El partido en el poder quedó relegado a un bochornoso tercer puesto, por detrás de conservadores y liberales, perdiendo cientos de ediles e importantes ayuntamientos. El culpable del descalabro es el primer ministro Tony Blair y si los votantes le pasaban factura por la guerra en Irak, su partido hará lo propio aupando a aquellos que pretendan su cargo.Con el escrutinio sin finalizar, el Partido Laborista había perdido 461 concejales y quince ayuntamientos, incluidos algunos de sus feudos como el de Newcastle (en sus manos desde hace 30 años), Bassetlaw (laborista desde 1979), Cardiff y Oxford. En porcentajes, el laborismo sólo consigue el 26% del voto, los liberales demócratas el 30% y los tories el 38%. Esta última formación, que ha ganado 259 ediles, no reparaba en calificar la derrota laborista como «la más humillante que se recuerda», en palabras de su presidente, Liam Fox. Pero los conservadores no pueden hablar de éxito ya que han obtenido el mismo porcentaje de voto que en el 2000 bajo el liderazgo de William Hague. Tony Blair no reaccionó públicamente porque se encontraba en el funeral de Ronald Reagan, pero sus ministros achacaron la debacle a la impopularidad de la política del primer ministro en Irak.El titular de Interior, David Blunkett, reconoció estar mortificado «por lo mal que lo hemos hecho, la sensación es que Irak ha dividido al partido, algunos piensan que fue una idea equivocada».Una alcaldía que se aseguró el Partido Laborista es la de Londres con el rebelde Ken Livingstone, que se ha opuesto con tenacidad a los planes bélicos de Blair. El voto laborista ha ido a parar a los liberales demócratas. Su líder, Charles Kennedy, confió eufórico con acabar con el bipartidismo del país, siempre dominado por conservadores o laboristas. Otra parte de los votos ha recaído en pequeñas formaciones políticas, la mayoría opuestas a la integración en la UE. El ultra Partido Nacional Británico logró tres concejales en Epping Forest, tras arrebatarselos a los laboristas.

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Tony Blair recibe un duro castigo en las urnas por la invasión de Irak