Bush abronca a Rumsfeld, pero a la vez reafirma su confianza en él
INTERNACIONAL
El jefe del Pentágono testifica hoy ante el Senado sobre las torturas iraquíes Los oposición demócrata cree que debería presentar su dimisión
06 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.George W. Bush está enfadado con su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y ha querido hacérselo saber al mundo, tras el ridículo hecho ante el planeta por haber tenido que reconocer que se enteró por la prensa y no por el responsable del Pentágono de la existencia de las fotos de las torturas inflingidas por soldados a presos de la cárcel iraquí de Abu Gharib. Es la primera vez desde que se sentó en el sillón presidencial que Bush reconoce haber amonestado a un miembro de su Gobierno. «No está satisfecho ni contento sobre la manera en la que fue informado de las imágenes y ha hablado de ello con Rumsfeld», en un encuentro celebrado el miércoles en su Despacho Oval, aseguraban ayer fuentes cercanas a él citadas por The New York Times . Sin embargo, el presidente de EE.UU. no tiene ninguna intención de despedirle, según dijo ayer su portavoz, Scott McClellan, quien también dijo que Bush ni quiere ni le ha pedido su dimisión. «El presidente aprecia su liderazgo y confía en él. Absolutamente. Rumsfeld está haciendo un gran trabajo», dijo. Esa no es, en cambio, la opinión de los miembros del Congreso y el Senado, que tras insinuar durante varios días que Rumsfeld debería dimitir, ayer lo expresaron por primera vez con claridad. Nancy Pelosi, la líder de la minoría demócrata en el Congreso, afirmó que «creo que el secretario de Defensa debería dimitir» y dijo que emitiría un comunicado explicando sus razones. Por su parte, el senador demócrata Tom Harkin declaró a la CNN que «por el bien de nuestro país, por la seguridad de nuestras tropas, por nuestra imagen alrededor del mundo, si él no presenta su dimisión el presidente debería despedirle». Ante el Senado Rumsfeld será hoy acribillado a preguntas durante su comparecencia ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, que ha organizado una sesión pública para que el secretario de Defensa y otros cinco responsables de su departamento explique, entre otras cosas, por qué el Congreso fue mantenido en la más completa oscuridad respecto a la gravedad de los casos de torturas. «Pero esto no es suficiente. Hace falta que se nos permita abrir una investigación en toda regla y diferente a la del Pentágono», clamó ayer el republicano David Dreier. Rumsfeld canceló ayer su presencia en actos públicos para preparar a fondo su «examen de hoy». Mientras, el candidato demócrata a la Casa Blanca, John Kerry, que ha tardado más de una semana en hacer oír su voz respecto a las torturas en Irak, le pidió a Bush que se disculpe ante el mundo y criticó la respuesta de la Casa Blanca por «lenta e inapropiada».