El hombre que dio a conocer los celosamente ocultos propósitos nucleares armamentísticos de Israel, recupera hoy sólo en parte la libertad por temor a que desvele nuevos secretos
20 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.De un penal de aislamiento, cuyas condiciones fueron denunciadas por Amnistía Internacional como «inhumanas», a una cárcel de oro. Ese es el destino del mayor traidor o héroe de la historia israelí, cuya vida podría inspirar un apasionante guión de espías que en este caso llegaron del desierto. En la urbanización de lujo, situada como un asentamiento judío en la colina de la antigua Jaffa, localidad árabe al sur de Tel Aviv, los vecinos se muestran incómodos ante el «enojoso» huésped que ha llenado el lugar de periodistas y de agentes secretos. Y es que desde que la prensa desvelara el pasado lunes -contraviniendo las normas que lo prohibían- la nueva residencia de Mordejau Vanunu, de 48 años, en este pequeño vergel aislado del bullicio de Jaffa, no existe la paz a causa del nuevo inquilino que será, sin duda, como una sombra. Marcado por la sospecha, el Ministerio de Defensa ha condicionado su libertad, tras cumplir 18 años de prisión, con una serie de férreas restricciones que le prohibirán contactos -sin autorización explícita- con extranjeros, periodistas o que le impedirán moverse de su nuevo hogar sin dar parte previo. Tampoco le estarán permitidos los viajes al extranjero, o acercarse a puertos o zonas fronterizas, todo ello ante el temor de que Vanunu pueda revelar secretos todavía desconocidos, y cuyo conocimiento «podrían provocar graves dañosa la seguridad del Estado», según un comunicado oficial de Defensa. Lo que una buena parte de los israelíes no pueden perdonar a Vanunu, y que les lleva a tratarlo de «loco», es que en una entrevista con agentes del Shin Bet (seguridad secreta interna) emitida el pasado lunes, el autor de la mayor delación de la historia de Israel no mostrara arrepentimiento e incluso repudiara de la existencia del Estado de Israel, a favor de uno palestino. Por si esa traición no era suficiente en el corazón del sionismo, su repudio de la fe judaica tras su conversión al cristianismo, le granjeó el repudio de gran parte de su familia y del mundo hebreo. Después de trabajar siete años en el complejo nuclear de Simona como técnico en el corazón operativo de la central, y ser despido a causa de su ideología de izquierdas, Vanunu decidió revelar a la prensa extranjera, en concreto al Sunday Times , el secreto mejor guardado del Gobierno israelí, que rechazaba insistentemente las inspecciones internacionales a las instalaciones nucleares, alegando motivos puramente agrícolas para crear una «estación de bombeo» de agua, en su interés atómico iniciado en el año 1956. Las fotos y planos de Vanunu mostraron que las intenciones israelíes eran de carácter armamentístico, y así lo han denunciado los expertos internacionales. Tras la publicación del Sunday Times , Vanunu fue capturado por agentes del Mosad, en Roma, después de caer en la «trampa sentimental» de una de sus agentes que consiguió sacarlo de su escondite en Londres hasta la capital italiana, donde fue drogado y sacado en una caja de madera hasta un barco comercial israelí, que lo llevó hasta el puerto de Haifa.