Diez muertos al intensificarse los pillajes y la anarquía en Puerto Príncipe

Agencias PUERTO PRÍNCIPE | PARÍS

INTERNACIONAL

YURI CORTEZ

El plan de Francia cuenta con el beneplácito de Estados Unidos y Canadá, pero Aristide dice que no dimitirá El Pentágono estudia el envío de 2.200 infantes de marina a la costa de Haití

27 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Abandonado por París, Washington y Ottawa, el presidente haitiano, Jean-Bertrand Aristide, mantiene su voluntad de permanecer en el poder hasta el 2006, mientras en Puerto Príncipe sus seguidores prometieron repeler el esperado ataque de los rebeldes este fin de semana. La capital es una ciudad sin ley y la situación de anarquía, insostenible. Ayer, al menos diez personas murieron y fueron numerosos los saqueos y asaltos en la capital. Varios periodistas internacionales han sido agredidos, lo que les ha obligado a refugiarse en los hoteles. Entretanto, la diplomacia francesa intentaba reconducir la situación. El ministro de Exteriores, Dominique de Villlepin, recibió a su homólogo haitiano Joseph Philippe Antonio, y lanzó un llamamiento para que Aristide abandone el poder y se instaure «un gobierno de unidad nacional» para evitar una espiral de violencia. Además de insistir en que se trata de una medida en «total convergencia» con Estados Unidos y Canadá, Francia insistió en el «establecimiento de una fuerza civil de paz». La ONU ha puesto en marcha su maquinaria para preparar el despliegue, pero el Consejo de Seguridad sólo lo autorizará si se llega a un acuerdo entre Gobierno y oposición. Igual postura mantiene Washington. El canciller haitiano salió apresuradamente de la reunión sin hacer declaraciones. Apoyo de la oposición El encuentro con los representantes de la oposición política-que acusan al presidente de robar las elecciones del 2000- no fue posible, por problemas de vuelos a París, pero mostraron desde Haití su apoyo a la iniciativa, que contempla la salida de Aristide del poder. El portavoz de la Plataforma Democrática, Micha Gaillard, afirmó que estaban dispuestos a ayudar a Aristide «a una salida honorable, aunque deberá responder de sus actos ante una comisión de justicia y verdad». Y en Washington, el Pentágono estudiaba ayer el envío de 2.200 infantes de Marina en tres buques, uno de ellos el navío de asalto Saipan, a las costas de Haití como medida de precaución, y que tardarían en llegar cuatro o cinco días. El líder de los rebeldes, Guy Philippe, insiste en llegar a la capital mañana, día que cumple 36 años. Ayer, la tercera ciudad del país, Los Cayos, cayó en manos de los insurgentes. Fuentes policiales aseguraron que está controlada por Base Resistencia, al parecer sin relación con los hombres de Philippe. El avión del todavía presidente haitiano permaneció ayer varias horas en Santo Domingo, según confirmaron fuentes diplomáticas a la enviada especial de La Voz, Nani Arenas. La duda era saber a qué se debía esa visita. Algunas fuentes afirmaban que a la inminencia del ataque de los rebeldes de Guy Philipe a la capital y que ante la acuciante presión de Canadá, Estados Unidos y Francia, Aristide había firmado su dimisión en secreto y había puesto rumbo a la República Dominicana, de paso a otro país. Desde la opositora Confederación Unidad Democrática se citó a Panamá como posible lugar del exilio del presidente. El canciller panameño, Harmodio Arias, negó que su país-que acoge al ex general Raoul Cedras, quien derrocó a Aristide en 1991-, considerase esa posibilidad.