Mohamed VI anula por tercera vez su viaje a Alhucemas

Paco Soto ALHUCEMAS

INTERNACIONAL

Continua el caos y los asaltos a los camiones de ayuda en la provincia Los cuerpos de seguridad tratan de detener las protestas mediante cargas policiales

27 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Mohamed VI, que llegó al trono en julio de 1999 prometiendo que iba a ser el «rey de los pobres», anuló ayer por tercera vez consecutiva el viaje a las zonas afectadas por el terremoto que golpeó el martes la provincia de Alhucemas, causando 571 muertos. Cuatro días después del siniestro, el monarca sigue en su palacio de Tánger y se supone, según fuentes oficiosas, que acudirá hoy a visitar a los damnificados. La primera visita del soberano marroquí fue prevista el martes, cuando se dirigió a Tánger pocas horas después del siniestro para estar «cerca de sus sujetos y seguir las operaciones de socorro», pero finalmente fue suspendida. El jueves se aseguró que el viaje se llevaría a cabo ayer, pero a última hora de la mañana también fue anulado. Fuentes del movimiento cultural rifeño aseguran que «el rey sabe perfectamente que el Rif es una región rebelde y la población de Alhucemas está al borde de la rebelión debido a la falta de ayuda a los damnificados. Es por temor a nuevas protestas populares por lo que se ha retrasado el viaje real». Mientras, la población vive en una angustia continúa ante las repetidas sacudidas sísmicas que azotan la región, sufre el frío, el viento y la lluvia y necesita tiendas de campaña, mantas, alimentos y productos de primera necesidad. Sin embargo, la sociedad marroquí está demostrando una «solidaridad verdaderamente emocionante», dice Mohamed Sadani, médico de Nador, una ciudad a 150 kilómetros al este de Alhucemas y a tiro de piedra de Melilla. «Conozco comerciantes de aquí que cada mañana salen a primera hora hacia Alhucemas cargados de productos para ayudar a la población, duermen en su furgoneta y vuelven por la mañana temprano para volver a cargar. Esto es solidaridad y no lo que hace el Gobierno», proclama. Las manifestaciones y los asaltos a camiones cargados de víveres y otros productos de primera necesidad se han convertido en moneda corriente en Alhucemas, en Imzouren y en muchas otras poblaciones de la provincia. Los ciudadanos se enfrentaron ayer de nuevo a las cargas y a los golpes de la policía que intentan detener el descontento popular, que podría desembocar en rebelión. En las tiendas, los alimentos también empiezan a escasear.