Unos 220.000 euros han salvado a un saudí de morir decapitado, gracias a una ley ancestral del país que permite conmutar la pena de muerte por un pago a la familia de la víctima
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?li Bin Saleh puede decir que ha salvado literalmente la cabeza. Este ciudadano saudí había sido condenado por un tribunal a decapitación por sable, tras ser encontrado culpable de asesinato. Sin embargo, la ley islámica (sharia) y la familia de la víctima le han dado una segunda oportunidad, a cambio, eso sí, de unos 220.000 euros. La historia la recogía ayer el diario Al Watan, que explicaba que a Bin Saleh lo condenaron por haber disparado y asesinado hace dos años a un ciudadano egipcio que trabajaba en Arabia Saudí. El reo habría corrido la misma suerte que la víctima, de no ser por un acuerdo alcanzado el miércoles entre las familias de uno y otro, gracias a la intervención de uno de los miembros de la familia real saudí, Abdelaziz Bin Abdala. El mediador ofreció pagar una compensación de un millón de riales (unos 220.000 euros), en virtud a la diya, o dinero de sangre, que recoge la ley islámica. La sharia, aplicada estrictamente por los tribunales religiosos, establece la pena de muerte por decapitación para casos como asesinato, tráfico de drogas, violación o brujería. El pago a la familia de la víctima, como desagravio por un homicidio, tiene su origen, según los estudiosos del Islam, en la época del profeta Mahoma. Éste habría convencido a las tribus nómadas de aceptar pagos por las ofensas inferidas por otros clanes, evitando así los derramamientos de sangre. En la actualidad, la norma del ojo por ojo de la sharia acepta que una muerte se pague con otra, pero recomienda a la familia de la víctima la aceptación de la diya. Organizaciones de derechos humanos han cargado contra esta medida, considerada discriminatoria por condenar sin remedio a los insolventes.