La Europa de los Veinticinco libra su batalla decisiva por el control del poder

La Voz

INTERNACIONAL

OLIVIER HOSLET

Prodi se opone a las exigencias de Madrid, mientras Berlusconi le promete una solución «prestigiosa» Para el presidente de la Comisión es inaceptable variar el sistema fijado por la Convención

11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los líderes de la Europa de los Veinticinco, los Quince países miembros más los diez adherentes, inician hoy en Bruselas una cumbre de dos días con el fin de aprobar el proyecto definitivo de Constitución, propósito que oculta una lucha encarnizada por el control del poder en un club integrado por más de 450 millones de habitantes y en el que la influencia política de España puede quedar muy diluida, si finalmente prospera el texto que está puesto sobre la mesa. El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, caldeó el ambiente previo a la cumbre, al asegurar que la fórmula de poder que defienden Francia y Alemania, con el apoyo de los cuatro restantes países fundadores de la UE, «no puede ser variada a última hora». Il Professore manifestó que «no existe atmósfera política» para que se alcance un acuerdo a la baja, que modifique sustancialmente esta propuesta. De esta forma cortés ninguneó Prodi las reclamaciones hechas por el jefe de Gobierno español, José María Aznar, y su homólogo polaco, Lezek Miller, que respaldarían el ligero aumento de los porcentajes de la doble mayoría para conservar el poder político y la capacidad de influencia de sus países. Para el responsable del Ejecutivo comunitario, sería «inaceptable» aumentar los umbrales fijados en el sistema de doble mayoría, que consisten en tomar decisiones avaladas por el 50% de países que al menos representen el 60% de la población. Ahora bien, parece fuera de toda duda que la batalla política se reducirá a estos márgenes, siempre y cuando la UE quiera evitar un veto de Madrid y Varsovia, posibilidad evocada abiertamente por ésta. El presidente de turno de la Unión y primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, admitió ayer que nada es inamovible al reiterar que ofrecerá a España y Polonia una solución sobre el reparto de poder en el Consejo, que será «prestigiosa», dijo, y que hará que ambos compartan el mismo estatus que los países grandes en la futura Constitución. «Yo no puedo decir cuáles son las posibilidades reales para llegar a un acuerdo, lo que puedo decir es que comprendo la postura de España y Polonia, que tras haber logrado con el acuerdo de Niza un papel de prestigio con 27 votos, en relación con los 29 de los grandes países, tienen ahora mucha dificultad en aceptar desprenderse de este privilegio», aseguró.