El general retirado Augusto Pinochet no se considera un dictador, sino un «ángel patriótico» que no tiene que pedir perdón a nadie y el artífice de que Chile no sea ahora un país marxista. En una entrevista televisada en EE.UU. que dijo será su última conversación con un periodista, Pinochet dijo que no tiene que pedir disculpas por lo que pasó durante su régimen militar (1973-90) y que, bien al contrario, sus opositores son los que tienen que pedirle perdón a él. «¿Perdón de que?», se preguntó a sí mismo en la conversación con la periodista María Elvira Salazar, que transmitió anoche el canal 22 de Miami. Y se contestó: «Son ellos los que tienen que pedirme perdón a mí», y al preguntársele quiénes son «ellos», dijo que «esos comunistas y marxistas». Pinochet, que ayer cumplió 88 años, anunció que está escribiendo una autobiografía y aseguró que nunca fue un líder despiadado, pero sí «un ángel que actuó por el amor a su patria». Acerca de su estado de salud, el ex presidente comentó que sufre a veces de dolores de cabeza que están controlados con medicamentos, pero que en general está bien. Sobre el juez español Baltasar Garzón, que lo mantuvo bajo arresto domiciliario en Londres en 1998, Pinochet dijo que actúa buscando sus propios intereses y es injusto.