Irán, tan cerca y tan lejos

David Beriain REDACCIÓN

INTERNACIONAL

Rodeado por tropas norteamericanas por el norte, el este y el oeste, Irán es hoy un león acorralado que enseña las garras. Sabe que Washington todavía no puede ir a por él

30 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«Ustedes los europeos no sé en qué piensan. Hablaban de inspectores cuando ya teníamos decididos los planes de invasión. Y cuando la guerra comenzó, mientras seguían hablando de la ONU, en Washington ya se hablaba de Irán». Cuartel general de la OTAN, Bruselas, principios de mayo. La que habla es una funcionaria de la Administración Bush. Explica cómo ha cambiado la doctrina estratégica de EE.?UU. ¿Irán es el próximo? «Al menos es el tema estrella en las conversaciones de quienes deciden», dice. Mediados de junio. Irán. Los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) piden por segunda vez entrar en un pequeño complejo de edificios de la compañía eléctrica Kalaye. Sospechan que allí se puedan estar desarrollando armas nucleares. Teherán niega el acceso hasta que limpia la planta. Cuando al final se permite entrar a los inspectores, éstos encuentran restos de uranio altamente enriquecido, en dosis cinco y seis veces superiores al de uso civil. Es la segunda vez que encuentran algo así. La anterior fue en Natanz. ¿Está el régimen de los ayatolás intentando desarrollar armas nucleares? La respuesta a esta pregunta quita el sueño a los estrategas de Washington, quizás con algo más de fundamento que lo hacía el supuesto arsenal iraquí. Si Irán quisiera fabricar bombas atómicas, este sería, desde luego, su momento. El de los ayatolás es un país rodeado, insertado por Bush en el Eje del mal y con su seguridad nacional comprometida por todos lados. Por el este tienen un Afganistán tomado por las fuerzas especiales norteamericanas. Por el norte, bases de EE.?UU. en Uzbekistán, Tayikistán y Kirguizistán. Por el oeste, 130.000 soldados norteamericanos y grupos de oposición armados como Muyahidín e-Khalq que, a pesar de ser etiquetados de terroristas por el Departamento de Estado norteamericano, tienen el visto bueno del Pentágono para seguir lanzando incursiones desde sus bases de la frontera. Teherán teme que en cualquier momento el cerco se cierre. Por eso se prepara y enseña las garras. En el desfile del 22 de septiembre mostró por primera vez sus Shahab 3, unos misiles de alcance intermedio capaces de golpear objetivos a 1.500 kilómetros de distancia. En su radio de acción quedarían todas las bases norteamericanas de la zona e incluso Israel. El estado judío es el otro gran protagonista de la crisis. Hasta el momento tiene el monopolio nuclear en la zona y no está dispuesto a perderlo. En una situación parecida, en 1981, cuando Sadam estaba a punto de alcanzar la bomba atómica, sorprendió al mundo bombardeando las instalaciones iraquíes en Osirek. A pesar de toda esta presión, Irán se permite sacar pecho. Se niega a aceptar inspecciones por sorpresa, desafía el ultimátum de la comunidad internacional y los sectores más radicales del régimen, liderados por el ayatolá Alí Jamenei llamaban ayer a los musulmanes a «unirse para hacer fracasar a EE.?UU.». Teherán sabe que, de momento, la capacidad norteamericana de lanzarle un golpe es limitada. El Pentágono ya está haciendo un esfuerzo demasiado grande en Irak y Afganistán como para pensar en pasar a la ofensiva contra un país que se ha rearmado en los últimos años. Cuenta además con el apoyo bajo manga de una Rusia que se hace fotos con Bush pero que no ve con buenos ojos la toma de posiciones de EE.?UU. en Asia Central. Irán sabe que Washington se ha empantanado en Irak y hace lo que puede para que las cosas sigan igual. Según fuentes de inteligencia norteamericanas y españolas consultadas por La Voz, se ha detectado una «fuerte presencia de agentes iraníes en Irak» y se sospecha de su implicación en los atentados más graves. «Algunos son demasiado sofisticados para ser obra de elementos aislados. Los iraníes lo tienen claro. Mientras los americanos sigan atascados aquí, no irán a por ellos. Así que harán lo que haga falta», comentaba un agente.