Crónica | La mafia sale a subasta Los bienes de la Cosa Nostra empiezan a cambiar de manos y las leyes para el uso de propiedades mafiosas deparan curiosas situaciones en Sicilia
04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.A la Cosa Nostra se lo están poniendo difícil. Hace sólo una semana se conocía que la N'Drangheta (la organización calabresa) le había tomado el relevo en lo alto de la lista de mafias más peligrosas de Italia (el ranking lo elaboró la comisión que combate el crimen organizado) y ahora parece que hasta los alcaldes sicilianos le han perdido el miedo a los capos de la región. Así se desprende de la decisión tomada en varios ayuntamientos de la isla, que han iniciado trámites para que antiguas propiedades de jefes mafiosos pasen a ser de uso público y puedan salir a subasta o destinarse a fines sociales. Las peticiones cuentan con un doble respaldo jurídico: una ley de 1996 que regula la confiscación de los bienes de los criminales y otra del 2000 que estipula la creación de un fondo para compensar a las víctimas. La medida amenaza con deparar cómicas casualidades, como la que se vivirá en Monreale, donde el gobierno local ha decidido que el que fuera hogar del capo Andrea Di Carlo se convierta en sede de los carabinieri (así se conoce a la policía italiana). El alcalde de esta antigua ciudad, Salvino Caputo, ha asegurado que le llegan multitud de peticiones de interesados en los bienes de los mafiosos. No es el único ejemplo: en la emblemática localidad de Corleone los hermanos Grizzaffi se han quedado sin unos terrenos donde con el tiempo se levantará un complejo de turismo rural. Existe un precedente cercano en este uso de bienes incautados. En Nápoles, un museo engrosó hace poco su pinacoteca a costa de los cuadros requisados a un jefe de la Camorra (mafiosos napolitanos). La redistribución de propiedades expía parte de la deuda inmobiliaria contraída por la Cosa Nostra, después de que el Parlamento reconociera que la organización controla las obras públicas en el sur de Italia, y lava un poco la cara del sistema judicial que hace un mes decidió no condenar al conocido Giulio Andreotti, asegurando que de sus relaciones mafiosas ya «responderá ante la historia».