Menem gana la primera vuelta, pero deberá disputar la segunda a Kirchner

Agustín Botinelli CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

INTERNACIONAL

El ex-presidente no alcanzó el 45% de los sufragios necesarios, según los sondeos a pie de urna La jornada transcurrió sin incidentes, a pesar de las amenazas de piqueteros.

28 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Por primera vez en la historia democrática de la quinta provincia gallega, habrá segunda vuelta para definir una elección presidencial. Carlos Menem y Néstor Kirchner, dos peronistas, deberán enfrentarse en nuevos comicios el próximo 18 de mayo. Según la primera estimación oficial sobre mil mesas electorales, Carlos Menem habría logrado el 26% de los votos, Néstor Kirchner el 25 y Ricardo López Murphy el 17. A pesar de que las encuestas colocaban a Elisa Carrió en mejor posición que Adolfo Rodríguez Saá, éste habría logrado el 13% por ciento de los sufragios, frente al 9% de la candidata del Partido Radical. En el mundo será difícil de entender el resultado de esta elección para elegir presidente y vicepresidente en Argentina. Ganó Carlos Saúl Menem, dos veces presidente, acusado de ser el mentor de la corrupción estructural del Estado, el hombre más repudiado por sus opositores políticos y hasta por un buen sector del justicialismo. Él fue el más votado, según los sondeos a pie de urna y los primeros datos oficiales, previos a los resultados definitivos con los porcentajes que marquen las diferencias. Pero lo que sí está claro es que no alcanzó el 45% de los votos para ganar en primera vuelta, algo que proclamó hasta pocas horas antes de cerrar el escrutinio. El presidente Eduardo Duhalde logró colocar a su delfín, Néstor Kirchner, en la final. Había optado por dos ortodoxos del peronismo pero, al final, Duhalde buscó en el ala más a la izquierda del justicialismo y encontró a Néstor Kirchner, un hombre que se cansó de acusarlo de mafioso, para que sea su sucesor. A los dos les convino el pacto. Kirchner obtenía el respaldo del Estado para hacer una campaña más fuerte y Duhalde conseguía los votos de la izquierda peronista y de los radicales cansados de frustraciones. Sin sobresaltos En los padrones electorales figuraba el nombre de 25.507.247 argentinos que estaban en condiciones de votar. Y en un día sin sobresaltos y con los piqueteros controlados, eligieron otra vez al hombre del «un peso un dólar», pero obligándolo a salir al ruedo electoral con un enemigo que hasta no hace mucho era un desconocido para la mayoría, pero que puede ganar el duelo si suma el voto anti-Menem, que existe, aunque no se perciba. Casi todos festejaron. Menem se daba por ganador; Kirchner aseguraba que ya se veía presidente; López Murphy no hacía otra cosa que sostener que había hecho una gran elección. Argentina ya tiene candidatos, pero no tiene presidente. El gran triunfador es el presidente Duhalde. Jugó una pieza casi desesperado y le salió bien. Algo sí es positivo: la quinta provincia volvió a encontrarse con la democracia, algo saludable después de meses de improvisación.