La coalición completa su asedio a Bagdad

La Voz SERVICIO ESPECIAL | BAGDAD

INTERNACIONAL

El Ejército estadounidense controla los principales accesos a la capital, en cuyo centro caían anoche piezas de artillería pesada EE.UU. anuncia el aterrizaje del primer avión norteamericano en el aeropuerto.

06 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El Ejército de Estados Unidos desplegó ayer cuatro de sus divisiones en torno a la capital iraquí para controlar las principales vías de acceso e impedir posibles movimientos de tropas fieles a Sadam Huseín. Salvo por el flanco nororiental, anoche se había completado el llamado asedio a Bagdad, un cerco todavía amplio y «no impenetrable», admitió el general Peter Pace, subdirector del Estado Mayor Conjunto. Horas antes, Frank Thorp, portavoz del Comando Central, había declarado: «La ciudad está siendo aislada». Analistas estratégicos norteamericanos ven en esta maniobra el preludio de un asalto final que cada día parece más inminente, cuestión de horas incluso.Esa idea de progreso que quería transmitir el oficial con sus palabras encontró pronto reflejo sobre otro punto del teatro de operaciones. Según fuentes militares del bando aliado, hacia las seis de la tarde (hora española), aterrizó en el aeropuerto principal del país, a 18 kilómetros de la ciudad, el primer avión de transporte estadounidense, un C-130, capaz de alojar en sus bodegas hasta 24 toneladas de armamento. En la terminal aérea se han acantonado aproximadamente 7.000 soldados, la mayoría del Séptimo de Caballería, de acuerdo con el coronel John Peabody. Pretenden convertirla en una plataforma logística totalmente segura. «La presunta ocupación del aeropuerto es pura propaganda», aseveró, sin embargo, el ministro de Información de Irak, Mohamed Said al Sahaf, cada vez más breve en sus comparecencias ante la prensa.Pese a que la Guardia Republicana controla casi todo el centro, puertas adentro de Bagdad se atisba ya el enfrentamiento definitivo entre invasores y fieles al dictador. El régimen decretó doce horas de toque de queda (de 18 a 6) para evitar el éxodo de la población, las líneas de defensa han sido retrasadas. Además, los paramilitares fedayines se son ahora pretendidamente visibles, las calles están semivacías y pequeñas agrupaciones expedicionarias de EE.?UU. no cesan de entrar y salir del área metropolitana en operaciones relámpago psicológicas, para demostrar su supuesta superioridad, y de tanteo, sin que hayan trascendido bajas. Incursiones Tras la breve incursión de tanques el sábado pasado -murieron entre 2.000 y 3.000 iraquíes, según un portavoz del Comando Central-, en zonas no muy lejanas al complejo presidencial, anoche se podían escuchar salvas de ametralladora y potentes ruidos, como de piezas de artillería pesada al caer, lo cual indicaría cierta proximidad de la infantería mecanizada aliada. Además, la aviación bombardeó de nuevo posiciones en la margen izquierda del río Tigris. Ya por la mañana se habían producido violentos enfrentamientos en suburbios al sureste de Bagdad, por el control de un puente sobre Tigris. Cerca de allí, en Salman Pak, de acuerdo con el testimonio del general Vincent Brooks, fue ocupado un campo de entrenamiento para terroristas, cuya ubicación supuestamente había sido revelada por presos egipcios y sudaneses. «Esto demuestra el vínculo entre el régimen y el terrorismo», sentenció Brooks, aunque sin especificar a qué organizaciones criminales se refería exactamente; ni siquiera mencionó a Al Qaida. Y en medio de todo este asedio, a punto estuvo de perder la vida el embajador ruso en Irak, Vladímir Titorenko. Por error, fuego ligero aliado alcanzó la columna de vehículos blindados en la que estaba siendo evacuado de la capital. Cinco personas resultaron heridas en ese incidente y dos de ellas tuvieron que ser intervenidas quirúrgicamente. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, telefoneó a su homólogo ruso, Igor Ivanov, aunque EE.?UU. evitó atribuirse oficialmente la autoría del ataque. El fuego alidado alcanzó el convoy del embajador ruso cuando abandonaba la ciudad y causó cinco heridos El ministro de Información iraquí insiste en que la ocupación de la terminal aérea es «pura propaganda»