Powell aumenta la presión sobre Francia para que no ejerza su veto

La Voz AGENCIAS | WASHINGTON

INTERNACIONAL

Jacques Chirac estudia acudir en persona al Consejo acompañado del canciller alemán y del presidente ruso La enmienda podría ser modificada para lograr un mayor consenso

09 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Consejo de Seguridad votará probablemente mañana el proyecto de resolución sobre Irak que impulsa Estados Unidos, Gran Bretaña y España, un texto con el que se pretende dar un ultimátum a Sadam Huseín hasta el día 17 para que se desarme y que podría llegar a ser vetado por alguno de los miembros permanentes. Mientras, el Consejo ha convocado una nueva reunión para hoy, en la que se analizará la enmienda presentada el viernes por los países promotores de la resolución. Ésta podría ser modificada si con ello se logra un mayor consenso, según reconoció el embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Negroponte, y la ministra de Asuntos Exteriores española, Ana Palacio. El presidente francés, Jacques Chirac, baraja asistir a la votación crucial del Consejo de Seguridad sobre el plan estadounidense de ultimátum a Irak, dispuesto a vetarlo si hace falta, aunque no altere la voluntad de Estados Unidos de pasar al ataque. «Cuando se decide sobre la muerte o la vida, merece que sea hecho al máximo nivel de responsabilidad. La guerra no es algo menor», indicaron fuentes del Elíseo. «Pase lo que pase, rechazaremos toda resolución que autorice la guerra», afirmaron las fuentes, esgrimiendo la amenaza de un veto si, en el mercadeo en curso, Washington se hiciera con cinco de los seis votos indecisos-México, Chile, Pakistán, Angola, Camerún y Guinea-Conakry-que necesita en el Consejo para aprobar su proyecto de resolución. EE.UU., el Reino Unido y España (los tres copatrocinadores del ultimátum) tienen garantizado de momento, que se sepa, sólo el voto de Bulgaria. El «frente del rechazo» a la guerra, integrado por Francia, Rusia, China, Alemania y Siria, debe asegurarse dos de los «indecisos» para frustrar el proyecto de ultimátum. Si no, haría falta que Francia, Rusia o China ejercieran su derecho de veto. El dominical Journal du Dimanche apunta que el canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente ruso, Vladimir Putin, podrían hacer el viaje con Chirac a Nueva York. Presiones a Francia Pero el veto de Francia en el Consejo tendría «consecuencias graves» en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y el Gobierno galo, advirtió ayer el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. «A pesar de que Francia ha sido siempre uno de nuestros países amigos y lo seguirá siendo, creo que esto (un veto de París) tendría consecuencias graves sobre las relaciones bilaterales al menos a corto plazo», declaró Powell a la cadena de televisión Fox News. «Creo que sería desafortunado que Francia decidiera imponer su veto en contra de esta resolución (...) Creo (en este caso) que Francia no sería valorada favorablemente en numerosas partes del mundo», añadió. Powell afirmó, sin embargo, que hay una fuerte probabilidad de conseguir nueve o diez votos de los 15 del Consejo a favor de una resolución que autorice la vía a una guerra. Dado que Washington dice estar resuelto a desarmar a Irak con o sin el visto bueno de la ONU, la propuesta francesa de cumbre de jefes de Estado y de Gobierno se ha hecho con la vista puesta en el «post-Irak». Francia, que defiende su visión de un mundo multipolar, quiere tratar de salvar la relevancia de la ONU y el multilateralismo, de cara a la gestión de las próximas crisis, como Corea del Norte. «La Carta de la ONU fue elaborada después de la Segunda Guerra Mundial. Sería muy lamentable que este sistema basado en el derecho internacional se tambaleara, incluso desapareciera, cuando, por el contrario, se necesita absolutamente un sistema de legalidad internacional, que ya no puede ser el de la división del mundo en dos bloques», señaló la responsable francesa de Asuntos Europeos, Noelle Lenoir.