La devaluación del peso es un gran negocio para quienes siempre se manejaron en dólares El martes, justo doce años después de protagonizar un fallido golpe de Estado, el ex coronel Seineldín comió en libertad en El Estanciero, un coqueto restaurante de moda de Las Canillas, cerca de un campo de polo, en la exclusiva zona bonaerense de Palermo. Era una comida de negocios de cinco hombres, regada con vino tinto.
05 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La factura, según publicó Clarín , fue de 240 pesos, 68 euros o 2.262 pesetas por persona, una ganga para un extranjero o un argentino que haya conservado su patrimonio en dólares. La clase alta argentina puede haber sufrido agobios por la crisis, el corralito , la inseguridad y la devaluación, pero para muchos que siempre se manejaron en dólares, el colapso del país ha sido un buen negocio, pues su poder adquisitivo en pesos se ha incrementado en 3,5 veces, la proporción en la que se ha depreciado esa moneda frente a la divisa norteamericana. Hace dos años, Argentina destruía su tradicional estructura social igualitaria. Hoy las diferencias son siderales. Por ejemplo, el miércoles por la noche un ejército de desarrapados, niños con el hambre escrita en la cara hurgaban en la basura de la avenida Corrientes. Paseo por Barrio Parque A media tarde, otros niños jugaban al fútbol en una acera de Barrio Parque. Son lo más alejado a niños de la calle , pero la pueden disfrutar como ninguno en Argentina. En la milla de oro de Buenos Aires hay garitas de seguridad en cada esquina. Cuando aparece un sospechoso cámara en ristre, como sucedió ayer, enseguida llegan amenazadores guardas de seguridad a pie y en coche. Dan miedo. La calle es pública. Pero, mejor marcharse. En las villas miseria no hay ley. En la milla de oro , solamente impera la ley del dinero. Las casas son de ensueño. El único signo de decadencia lo aportan algunos carteles de venta. Allí vivió Maradona y tiene su domicilio Susana Giménez, la diva de la televisión argentina. La acusan de sacar del país justo antes de que se implantara el corralito cuatro millones de dólares. Si ahora los vuelve a introducir en Argentina, puede comprar el triple de cosas. Algunos precios han subido, pero nunca en la proporción de la devaluación. Hay auténticas gangas. Por ejemplo, la última novela de Reverte se vende en Argentina a 7 euros, casi tres veces más barata que en España. Las joyas, obras de arte o antigüedades están de saldo. Mientras los niños se mueren de hambre, los restaurantes vuelven a llenarse. El sábado en Puerto Madero, el barrio recuperado al estilo de la Barcelona Olímpica, había que esperar para encontrar mesa. Vuelve la buena vida para unos pocos. En las lujosas parrilladas, sirven copiosas cenas a menos de 12 euros. Para la mayoría son más caras que nunca. Para la minoría que manda, más baratas que nunca.