Planea desarrollar una oficina que vigile lo que ocurre en EE.?UU. Los defensores de los derechos civiles temen que se abra la puerta a los abusos policiales
30 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Hace casi tres décadas, las autoridades estadounidenses decidieron establecer restricciones muy estrictas a las labores de vigilancia de las fuerzas de seguridad sobre ciudadanos. El papel de la CIA fue limitado a funciones de espionaje en el extranjero. La inteligencia doméstica pasó a ser competencia casi exclusiva del FBI, y siempre condicionada por una autorización judicial previa para cada caso específico. Las policías locales también vieron limitadas sus funciones: se prohibió, en general, el seguimiento de organizaciones políticas y religiosas, salvo cuando hubiera indicios de actividad criminal, o, por ejemplo, la grabación de las manifestaciones. El 11-S, sin embargo, ha servido de disculpa para que esas salvaguardas de los derechos civiles se hayan ido desvaneciendo. El periódico The New York Times informó ayer de que la Administración Bush presiona actualmente para eliminar las restricciones al espionaje doméstico. Los planes del republicano se centran en la puesta en marcha de una oficina de inteligencia en el recién creado Departamento de Seguridad de la Patria, que se centrará en lo que acontece dentro de las fronteras de la Unión y burlará las restricciones establecidas para la CIA y el FBI. Un día antes, The Washington Post se hacía eco de los planes de numerosas policías locales, -las de Nueva York y Chicago incluidas-, para acabar con los límites legales que les impiden espiar a sus ciudadanos. La tendencia parece imparable, para desconsuelo de los defensores de los derechos civiles. «Observamos un fenómeno nacional en el que, en nombre de la protección de la seguridad nacional contra un peligro nuevo y sutil, hay un esfuerzo masivo para acabar con las protecciones a la protesta política», señaló al Post la directora ejecutiva de la Unión Americana de Libertades Civiles, Donna Lieberman. La preocupación se funda en los abusos registrados cuando no existían esas restricciones, y el FBI o la policía acostumbraban a vigilar a quienes no comulgaban con el sistema.