La misión imposible de Lula

Anxo Lugilde ENVIADO ESPECIAL?|?SÃO PAULO

INTERNACIONAL

Ha reconocido que no puede fallar, porque causaría una decepción tremenda al pueblo, pero va a resultar muy difícil que pueda cumplir sus objetivos

29 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El 1 de enero del 2003 se iniciará solemnemente en Brasil la era Lula , el sindicalista que estuvo preso en la dictadura y, tras perder tres veces, ha logrado acceder a la presidencia con un resultado espectacular. Éstos son sus principales retos y dificultades: 1 Minoría política La coalición que encabeza Lula cuenta con el respaldo de 190 diputados sobre 513 y de 27 senadores sobre 81. Necesita atraerse a, por lo menos, una de las tres fuerzas de la antigua coalición gubernamental, el PFL, de derechas; el PSDB, de centro-izquierda, o el PMDB, de centro. En la fragmentadísima política brasileña, el poder de los partidos es pequeño, lo que favorece a Lula, quien, en cambio, no va a poder gobernar por decreto, como hizo su antecesor, Fernando Henrique Cardoso. 2 El Pacto de la Moncloa tropical Adolfo Suárez, Manuel Fraga y Felipe González aparecen con frecuencia en las televisiones brasileñas en las imágenes de la firma del gran acuerdo de la transición española, en 1977. Los Pactos de la Moncloa son un mito en Latinoamérica que Lula quiere reeditar con su gran «Pacto Nacional por Brasil». Con sólo tres de los 27 gobernadores estatales de su partido, el nuevo presidente tiene la ventaja de su experiencia de negociador sindical. 3 El ala izquierda del PT El Partido dos Trabalhadores (PT) está compuesto por varias corrientes. La mayoritaria, la del presidente, cuenta con el 55% de la afiliación y las de izquierdas, disidentes de la línea oficial, tienen un respaldo del 30% de las bases y cuentan con 26 de los 91 diputados nacionales. Rechazan la alianza con los empresarios y los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De momento, Lula ha logrado controlarlos. 4 El frente de los mercados financieros Lula sufrió en la campaña lo que él denominó como «terrorismo económico», con la fuga masiva de capitales y la devaluación del real frente al dólar. Este mes, por ejemplo, salieron del país 567 millones de dólares, diez veces más que el año pasado. Por eso necesita tranquilizar a los mercados, además de mantener su acuerdo con el FMI, para percibir un préstamo de 30.000 millones de dólares, el mayor de la historia. Debe seguir devolviendo la deuda pública, que supone un 58% de la riqueza nacional, porcentaje no muy elevado, pero explosivo en realidad porque los préstamos están en dólares. 5 El aumento de las exportaciones Ésta es la gran apuesta de Lula para reactivar la economía, que el año pasado sólo creció un 1,5%, y generar los 10 millones de empleos que prometió en la campaña electoral. Necesita que los países ricos, sobre todo EE.?UU., relajen sus barreras a la entrada de productos brasileños. 6 Más de 20 millones de hambrientos La ONU y las organizaciones sociales brasileñas cifran entre los 23 y 37 millones personas los ciudadanos de Brasil que pasan hambre, con ingresos inferiores a los 60 euros al mes. En cambio, un 10% de la población, los más ricos, controlan el 46.7% de la riqueza nacional. 7 Alta mortalidad infantil En Galicia mueren apenas cuatro de cada 1.000 niños recién nacidos. En Brasil fallecen 33. La mejora de la sanidad fue uno de los ejes de la campaña electoral, junto con el impulso a una educación de calidad, factor esencial para lograr un crecimiento económico sostenido a largo plazo. 8 Lucha contra el crimen organizado El lunes parte de los comercios de Río cerraron. Lo ordenaron las bandas de narcotraficantes después de la muerte de uno de sus hombres en un tiroteo con la policía. Grandes extensiones de favelas están en manos de los narcos. El Estado allí no existe. En septiembre en Río hubo 540 asesinatos. La lucha contra la criminalidad va a ser la gran guerra que debe afrontar Lula. 9 El Amazonas y la sequía en el nordeste Según Greenpeace, entre 1997 y 2001, la Amazonia brasileña perdió 77.000 kilómetros cuadrados de bosques, es decir tres veces la superficie de Galicia. Lula expresó en su primer pronunciamiento público su apuesta por frenar la deforestación, tarea en la que hasta ahora han fracasado todos sus antecesores, incapaces de contrarrestar los grandes intereses económicos que la rodean. La otra gran tarea medioambiental será la lucha contra la desertización, la sequía, en el nordeste del país. 10 Cómo gestionar la esperanza Lula ha generado una ilusión tremenda entre la ciudadanía, sobre todo entre los más pobres. Es un inmenso capital político que se puede volver en su contra si no logra demostrar que Brasil, aunque despacio, está cambiando.