Mounir El Motassadek, el estudiante marroquí de 28 años que ha sido acusado por la Justicia alemana de ser cómplice en al menos 3.116 casos de asesinato cometidos el 11-S, admitió ayer haber estado en campos militares en Afganistán controlados por Al Qaida. La inédita confesión del acusado, que puede revelar detalles hasta ahora desconocidos sobre la red terrorista de Al Qaida y de su máximo líder Bin Laden, fue dada a conocer por su abogado defensor durante una pausa del juicio que se inició ayer. Cuando Mounir el Matassadek fue arrestado por la policía de Hamburgo, en noviembre del año pasado, el joven negó haber estado en un campo militar en Afganistán. Pero ayer, su abogado defensor, Hartmut Jacobi, señaló que su cliente había visto por última vez a Mohamed Atta poco antes de viajar a Afganistán. Jacobi reiteró, durante una pausa del juicio, que el estudiante marroquí había viajado a Afganistán para participar durante cuatro semanas en un campo de entrenamiento militar. La revelación puede dar un vuelco espectacular al juicio, si el estudiante marroquí decide cooperar con la Justicia alemana.