El primer ministro israelí, Ariel Sharon, tiene intención de atacar la infraestructura del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas) en su baluarte de la franja de Gaza después de arrasar la Mukata, donde siguen cercados Yaser Arafat y unos 200 hombres en el único edificio que aún se mantiene milagrosamente en pie de lo que fue su cuartel general.
23 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La ofensiva en la abigarrada franja de Gaza, la zona más densamente poblada del mundo, «será lanzada cuando reunamos las fuerzas necesarias», dijo. Sharon respondía así a la opinión pública que no entiende por qué no arremete contra los grupos integristas que se oponen a la paz con Israel y, en cambio, ataca a Arafat que condena los actos terroristas, entre ellos los últimos atentados suicidas que han desatado la actual ola de violencia. Por otra parte, Arafat rechazó ayer las condiciones de Sharon para levantar el asedio militar que hoy entra en su sexto día, entre ellas la entrega de 19 hombres, calificados por Israel de sospechosos, y la lista de las 200 personas que acompañan al líder palestino en la Mukata. «No me marcharé del país, no hay conmigo personas buscadas y no entregaré a ninguna de ellas a Israel. Soportaré con firmeza el asedio», fueron las palabras que Arafat dijo al negociador palestino Seab Erekat, el único que fue autorizado a visitarle. Israel no permitió que Miguel Ángel Moratinos, representante de la UE, viese al asediado para mediar en la crisis. El líder espiritual de Hamas, el jeque Ahmed Yasin, aconsejó ayer a Arafat a «morir con dignidad». «No mueras humillado y nunca te rindas al enemigo, porque rendirse significa el fin de la intifada », añadió.