Stoiber augura una «muy corta vida» al futuro Gobierno de coalición rojiverde Los socialdemócratas ganaron por 8.000 votos y 3 escaños a los conservadores de la DCU-CSU
23 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«Canciller sin victoria». Así rezaba ayer el titular del semanario Der Spiegel para explicar lo ocurrido en Alemania en una noche electoral de vértigo. El Partido Socialdemócrata (SPD) de Gerhard Schröder logró situarse como la principal fuerza política, pero con 47 escaños menos que en 1998 y a sólo 8.000 votos de distancia de su principal competidor, la conservadora CDU/CSU de Stoiber. El ascenso experimentado por Los Verdes, que ganó ocho asientos más en el Bundestag, propició que Schröder salvase el tipo y convirtió al partido del carismático ministro de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, en la muleta de una socialdemocracia alemana a la que le flaquean las piernas. Pero este sostén tendrá un precio. En el partido de los girasoles ya se empezaron a hacer cuentas para recibir la recompensa por permitir la reedición de una coalición rojiverde que contará con el apoyo parlamentario de 306 diputados, cinco por encima de la mayoría absoluta. El propio canciller planteó ofrecer a los ecologistas un cuarto ministerio, que se sumaría a las carteras de Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente que ya lucían sonrisa verde. Desde el otro ángulo, Stoiber, que el domingo por la noche se dio como vencedor de forma precipitada, manifestó ayer que la coalición democristiana salió fortalecida al obtener un 3,4% más de apoyo, e incluso le auguró una «muy corta» vida al nuevo Ejecutivo. Mientras en las filas de los liberales (7,4%) y de los neocomunistas (4%) han empezado a rodar cabezas por los pobres resultados, el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung interpretaba a su manera lo ocurrido: «El vientre da a Schröder una segunda oportunidad», titulaba ayer, aludiendo a que los alemanes decidieron su voto al SPD por el revulsivo de las inundaciones que devastaron el norte del país.