«Lo que veía era tan surrealista que no lo podía procesar»

Este reportero gráfico, nacido en Vigo, fue incapaz de evitar que le temblaran los brazos al ponerse su cámara al hombro para grabar a las Torres Gemelas en llamas


Quizás porque su forma de mirar no es la de la gente corriente el amor ha vencido al odio en esa lucha que Gustavo G. Villanueva dice mantener con Nueva York desde hace más de diez años. Sus ojos azules están acostumbrados a ver desde detrás de una cámara de filmación y a buscar lo que otras miradas no saben captar. Ese talento para atrapar siempre la imagen de las mil palabras le ha situado en el epicentro de momentos históricos de la última década, y aunque a veces sienta que hay motivos para abandonar Nueva York, la ciudad le ha dado a este vigués un trampolín profesional al que no puede renunciar. Sobre todo después del 11-S.Aquel día trabajaba para la agencia internacional Associated Press. Sus imágenes dieron la vuelta al mundo, se emitieron en decenas de canales y han pasado a formar parte de un documental de la HBO que presume de condensar las mejores miradas sobre aquel día. El filme, titulado In memoriam New York City, 9/11/02 tiene cinco nominaciones para los premios Emmy.Las parlabras sobranGustavo es periodista free lance . Comenzó trabajando en TVG pero le entró el gusanillo viajero y decidió seguir aprendiendo primero en San Francisco y después en Nueva York. Ha filmado a todas las grandes personalidades de la última década para la BBC, la NBC, TVE o ARD, pero fue el 11 de septiembre el acontecimiento que puso su nombre en el mapa, porque la realidad es que el mérito siempre se lo lleva el periodista, nunca los camarógrafos.Aquel día, recuerda, le temblaron los brazos al ponerse la cámara al hombro. «Durante unos minutos tuve la misma sensación que cuando cogí un equipo por primera vez en mi vida». «Fue extraño, una historia que creció y se hizo demasiado grande».Al adentrarse hacia las calles adyacentes al World Trade Center se le disparó la adrenalina, que es lo que te permite seguir trabajando en una situación así. «Lo que estaba viendo era tan surrealista que no lo procesaba. Seguí filmando hasta que al caer la segunda torre me acordé del atentado de Oklahoma».«Si estabas a tres manzanas de aquel edificio eras hombre muerto -narra-. Yo estaba a dos, cuando se cayó la torre así que me entró el instinto de supervivencia y corrí hasta que encontré refugio en un bar». Después pasó varias semanas con pesadillas. «Saltaba de la cama cada vez que escuchaba un avión para mirar si el Empire State estaba de pie», asegura, mientras sus ojos se dirigen precisamente al edificio. «El ataque de patriotismo me asustó pero no me sorprendió. Además, ¿qué se podía esperar? La gente se ha tragado el cuento. George W. Bush ganó las elecciones fraudulentamente, la mitad del país le consideraba una marioneta de un Gobierno muy de derechas y gracias al 11-S se legitimó en el poder y obtuvo luz verde para defender sus intereses, tanto políticos como personales».

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«Lo que veía era tan surrealista que no lo podía procesar»